2015, la caída del baile Flor de Piña
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Masca la Iguana

2015, la caída de Flor de Piña

 

          Flor de piña no es tan sólo un baile,

           es una lección de fortaleza femenina.

              Luis Fernando Paredes Porras

 

 

     El pasado 20 de julio,en  la rotonda de las azucenas durante el primer lunes de la Guelaguetza 2015, las chicas durante la ejecución del baile Flor de Piñase levantaban y se integraban a la línea horizontal que es el clímax del baile, con la dignidad y destreza de quien lleva el corazón por delante, dando muestra de profesionalismo y pasión; Eréndida Armas Aguirre, bailarina de folklor, investigadora y coreógrafa Tuxtepecana se emocionó hasta las lágrimas pues ellas, sin proponérselo,habían creado un  símbolo que ejecutantes y estudiosos del folklor y quienes les vimos, no olvidaremos.

     Eréndida Armas conoce el escenario del auditorio Guelaguetza, ha sentido en varias ocasiones la mirada de los miles de espectadores que esperan con gusto la presentación de polémico baile Flor de Piña, – mal necesario, podrían decir los integrantes del Comité de Autenticidad que les califica y tiene que avalarles la invención,  sus matices y sus excesos que muchos vemos, desde otras aristas en el baile, presentando profundas contradicciones y  oportunidades que no se han querido aprovechar por parte del municipio; bien necesario, dicen en  la Secretaría de Turismo y Desarrollo Económico que es quien organiza y vende la máxima fiesta de los oaxaqueños – y me comenta que cuando fue parte de la delegación le tocaba cerrar el círculo a toda carrera, señalándome  enseguida en la pantalla a las chicas que identifica y a las que fueron sus alumnas cuando llevó la delegación infantil a la verde antequera. La dificultad del baile sólo la conoce quien lo ha ejecutado, me dice emocionada con los ojos húmedos aún.

     La tarde del lunes 20 de julio el escenario del Cerro del Fortín estaba también húmedo, las bailarinas sabían del riesgo de resbalarse, ya corriendo en los círculos o en el peine. Ante la primera caída en la ejecución del primer peine, el público pudo pensar en un error técnico de la chica, sin embargo, me explica Eréndida viendo la repetición en internet para su análisis, fue un accidente y nunca se cerró el peine, el cual se desplazaba más lento que lo habitual en piso seco, lo que permitió se integrara casi de inmediato a la fila. Para la segunda, tercera, cuarta  y demás caídas de otras chicas, el público estaba doblemente emocionando, tanto el que les miraba pararse en vivo ,como quienes seguíamos la señal por televisión, porque como nunca, Flor de Piña nos permitió a quienes no somos expertos en la danza, comprender el esfuerzo enorme que cientos de mujeres han realizado durante más de medio siglo regalándonos un espectáculo que nos enorgullece y ahora, nos daba una clase de ética, de espíritu de grupo, de esencia piñera, pues fueron todo el tiempo un conjunto de ojillos que dejaban su individualidad para ofrecerse como fruto femenino, al público que se deleitó con su demostración. 

     Convencido estoy de que Flor de Piña, con apenas poco más de medio siglo de existencia, no ha terminado de explorar las bondades que podría aportar no sólo a Tuxtepec, a la región y al mundo, pero esa responsabilidad no es de las chicas que lo han bailado, lo bailan y lo bailarán, sino de la falta de políticas culturales con enfoque de sistemas y con prospectiva por parte de las autoridades municipales. En otra ocasión hablaré de ello, hoy celebro mi orgullo por Flor de Piña.

     La iguana dice que los colores de su escamado cuerpo son más bellos que los de cualquier huipil chinanteco, mazateco, del istmo o falda de la costa; le digo que es cierto pues para ella  sus colores le significan y que ahora que conozca las razones de las formas y colores de los bellos atuendos oaxaqueñosverá que querrá que las artesanas y artesanos, así como los diseñadores de modas integren una iguana a sus creaciones. Puede ser, me dice algo incomoda, sin embargo todas las veces que me he caído de las copas de los árboles nunca habías escrito nada de mi fortaleza…me mira de reojo y se trepa al ritmo de la tonalteca a la pochota. La miro también de reojo y  sonrío celebrando  su fortaleza y sus celos.

 

Luis Fernando Paredes Porras es educador mexicano, dirige el Centro para el Desarrollo de las Inteligencias Múltiples, CDEIM y www.sabersinfin.com sureste.

 

 

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