Hijo de Perro Aguayo: su último ladrido
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Masca la Iguana

"La mexicana lucha libre está atada a nuestro imaginario colectivo".

Luis Fernando Paredes Porras

 

perro aguayoEn mi niñez el Perro Aguayo estaba en su apogeo, su frente llena de cicatrices, muchas veces sangrante “de adeveras”, hacía que el interés entre la eterna lucha del bien y del mal, escenificada en el moderno pancracio, tomara mayor fuerza en la mente de miles de aficionados a la lucha libre mexicana. Hace una horas se anunció la muerte del hijo de Pedro Aguayo Damián, el hijo del Perro Aguayo, fue en un accidente de trabajo, o ignoro qué tratamiento legal se dé al hecho de que haya muerto a causa de una patada voladora en pleno rostro recibida del corpulento Rey Misterio en la arena de Tijuana la noche del sábado, que le hiciera caer sobre su cuello, con todo su peso, sobre la cuerda de metal forrada de manguera y sufriera un fatal daño en la vertebras cervicales.

Pedro Aguayo Ramírez se subió de manera profesional a un ring acompañando a su padre cuando tenía 15 años, tuvo una trayectoria exitosa, incluyendo ganarle a un cáncer de estómago. Se podrán leer anécdotas y datos oficiales en los días subsecuentes.

Peleaba en el bando de los rudos, eso lo sabe bien el sector de la población que simboliza sus luchas en las arenas.

Viendo los videos que en la red circulan, es impactante la frialdad del cómo el espectáculo debe continuar pese a la inmediatez visible del daño en el luchador. El que la atención médica no fuera inmediata y lo sacarán en una tabla porque no había camillas cercanas, hizo que para cuando llegó a la ambulancia, habían pasado minutos.

La lucha libre mexicana es un espectáculo que se exporta, pese a todas las tragedias a lo largo de su historia y los costosos daños físicos que acarrea su práctica, y sigue siendo una salida, un oficio alcanzable para sectores de la población quienes segregan adrenalina al escuchar “lucharán a dos de tres caídas…”. Hoy una caída nos recuerda que todos estamos por instantes en la lucha entre el bien y el mal, ese que habita en nosotros y vemos en la calle cuando elegimos bando.

Estudios antropológicos, visiones sociológicas y cientos de materiales audiovisuales acompañan la historia de la lucha libre. Quienes gustamos de este deporte espectáculo nos sentimos tocados. El perro es un buen apodo, el hijo del perro lo es también, les dio personalidad en el ring, y ahora nos dio su último ladrido, quizá digan los luchadores, fue una muerte digna e ideal, si se me permite la expresión, coherente con la pasión de dos hombres que le han aportado a la cultura popular de nuestra patria.

Espero y a la iguana no se le ocurra practicar la lucha libre, creo le basta con la lucha por sobrevivir en las aguas fétidas del arroyo Moctezuma después de las caídas de las altas ramas donde toma el sol. Hasta hora no recuerdo un luchador enmascarado que lleve un nombre relacionado con la iguana, quizá no lo ubique y exista “la iguana inmortal” o “el garrobo temerario” o algo así, pero considero que no es buen nombre para un luchador o luchadora, además, la iguana no tiene el carácter que requiere un deporte de contacto, a ella lo que le gusta es mascar.

Luis Fernando Paredes Porras 7Luis Fernando Paredes Porras es pedagogo, productor de medios de comunicación para el desarrollo, director del Centro para el Desarrollo de las Inteligencias Múltiples (CDEIM) y director región sureste de Sabersinfin.com.

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