Ojitlán, Oaxaca y su Presidente de cantina
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Masca la Iguana

En Ojitlán: Presidente de cantina

 

Luis Fernando Paredes Porras

 

Las estadísticas son al mundo lo que el poste al borracho.

Sirven para sostenerlo, no para mejorarlo.

Refrán

En ocasiones la vida nos permite mostrar fácilmente nuestras creencias, nuestros postulados, nuestras raíces y nuestras expectativas. Mucho tiempo las disfrazamos para aparentar, dirían los griegos, “personalidad”. Un detonador de transparencia para mostrarnos con mayor eficacia nuestras creencias, aunque sea de forma inconsciente,  es el ejercicio del poder, cualquier poder, y más el poder político.

A San Lucas Ojitlán, Oaxaca, pueblo chinanteco poseedor de una riqueza natural envidiable, le conocí al poco de mi llegada a la región de Tuxtepec. En uno de sus barrios se encuentran las instalaciones de la XEOJN La Voz de la Chinantla, radiodifusora cultural indígena que juega un papel fundamental en la comunicación entre los pueblos cuicatecos, chinantecos y mazatecos; en el 2009 acudí en búsqueda de espacios donde transmitir una de mis pasiones, la producción de programas de radio infantiles, lo cual además de darse, me ha permitido producir también las series de programas “Corazón Danzonero”, “Toma 5” y “Celebrando la Vida”. Son 5 años en lo que con profundo respeto me he dirigido a la audiencia indígena de todas las edades con cientos de horas de producción radiofónica donadas a fin de poder contribuir al desarrollo de estos nuestros pueblos indígenas. Cabe mencionar que la seriedad de lo que digo se refleja en que uno de mis programas transmitidos por La Voz de la Chinantla, obtuvo el segundo lugar en su categoría en la pasada Décima Bienal Internacional de Radio, con lo cual puedo asegurar que desde Ojitlán, trasmití, gracias a la XEOJN, uno de los mejores programas para niños que hay en el mundo.

Estamos de paso, San Lucas Ojitlán seguirá siendo cuando ni el recuerdo nos alcance, sin embargo esta nuestra fugacidad puede impactar en los que se quedan. Como mestizo que soy el haber sido premiado internacionalmente con un programa donde dialogo con la niñez indígena me compromete más con los pueblos originarios del mundo, por eso me duele el constatar que una de las características de San Lucas Ojitlán sea el que es un pueblo que puede ser una gran cantina.

Los carnavales en el mundo, por cierto tan cercanos una vez más, sirven para que un sector de la población se embriague sin mayor problema por las calles, se venda la cantidad que sea posible de alcohol y el desfogue social sea dado. En estos días carnavalescos las autoridades relajan la observancia de los ordenanzas municipales y es posible apreciar sin tanta máscara a quienes dan vida a estos rituales de la carne.

Hay festivales que también traen su cantinas integradas, entre los jóvenes universitarios goza de fama por los excesos en eso días por la calles, el Festival Cervantino en Guanajuato o en la región del Papaloapan las fiestas en febrero en Tlacotalpan. Los ejemplos se pueden enumerar por cientos, pero estás delimitados a una convención social y cada quien los disfruta o los padece de acuerdo a su sano juicio …hasta que lo pierden algunos.

En Ojitlán no hay carnaval, pero si se trata de promover el consumo del alcohol, baste decir que uno de los municipios con más cantinas en el país, que en la región es conocido el nivel de alcoholismo de su población y que esta predisposición a consumir embriagantes es un aprendizaje significativo para su niñez. Recuerdo el diálogo con una niña que deseando ser médica, sabía del nivel de violencia de todo tipo que acompaña la vida de una persona alcohólica. Culmina un año y con él hacemos recuentos y síntesis, por ello es doloroso que con dinero del pueblo la infancia Ojiteca vea al Presidente Municipal Actual, repartir a diestra y siniestra, paquetes de cerveza, quizá porque piense que su informe dio motivos suficientes para que el pueblo celebre.

Es común que los Presidentes Municipales celebren sus informes, forma parte de los rituales del poder que satisfacen personalidades pero poco benefician al pueblo. Es común que regalen objetos con impresos y que den de comer y que den cerveza. Pero ver las pilas de cerveza y ser repartidas por la Autoridad Municipal, eso es otro nivel de sinceridad para mostrar para que se quiere y como se usa el poder.

Ojitlán cerró su año siendo su plaza una enorme cantina, por supuesto que ante tal diurético con el paso de las horas los olores se mezclaban, tal cual debe ser. Por la noche la enfermedad hizo de las suyas y para los alcohólicos fue día de fiesta. Al actual Presidente le quedan dos años en su servicio al pueblo, quizá pueda realizar la proeza de convocar a toda la población alcohólica de la región para su segundo informe, tendría un público que antes, durante y después, le hablaran al oído, o a grito pelón, para decirle en chinanteco y español ¡Gracias!!! ¿qué haríamos sin usted? Ese día la niñez Ojiteca podría tomarse la foto con su prócer y mentor.

Dice la iguana que ella no toma, pero que no me haga mustio, que si bien no tomé ninguna cerveza de las miles que se dieron, debo de conocer algunas cantinas en Ojitlán, ni modo que en 5 años de estar yendo no me haya metido a alguna ¡son decenas! Además me pregunta que si no vi que en internet celebraron algunos el que “el Presi si sabe atender al pueblo”, que “al menos da lo que la región produce” y otras frases que los AA conocen bien. Le digo a la verdoza que cantinas no conozco en Ojitlán, borrachos sí, algunos son mis amigos y otros dan informes, y los dos son ejemplo de orgullo chinanteco.

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