La eterna dicotomía del amor (Poema)
Minuto a Minuto

 

 

 
05 de febrero del 2020

 

"Le preguntaron a Buda cuál era la diferencia entre amar o querer: Cuando te gusta una flor sólo la arrancas, pero cuando amas una flor la riegas todos los días…”

 

¡Amor, palabra panacea que confusa se profana en cada boca!
¡Cruel pesadilla donde se entretejen, irremediablemente, las pasiones
que cohabitan el infierno de una esperanza inútil en un empíreo averno,
que busca revolcar dos cuerpos bajo el ritmo agreste que se debate
entre el pleno egoísmo de un instinto y el duelo de un respeto
que se devora en sus razones.

¡Permanente confusión en eterna disyuntiva entre el egoísmo carnal
de inútiles pasiones y el sublime acto de tratar de engarzar dos soledades,
germinando un bosque de caricias en un espacio sin tiempo!
¡Dicotomía evidente entre un corazón que se desgarra por los otros
y un intento por construir, en la carnalidad de un breve orgasmo,
una eterna teofanía en la abrupta espiritualidad de un éxtasis profano.

El amor no se hace intentando apaciguar dos sábanas que se tiñen
de un instinto que busca arrancar la piel del otro para cubrir su frío.
Hacer el amor no es intentar ahogarse devorándose entre besos
en la convulsión de un clímax que pretende adueñarse de otro.

El amor no se hace con agonizantes flores buscando cortejar metáforas
para sembrar versos con abruptos corolarios para poder así,
apaciguar un cenagal, donde los cuerpos se debaten
para encontrar un pubis que, agreste, busca lubricar sus esperanzas.

¡En definitiva el amor no se hace en el vaivén de una danza macabra,
donde los cuerpos luchan siempre con lujuriosas caricias y mordidas
en una coreografía de agrestes jadeos y orgásmicas convulsiones
para destilar un cuerpo que, por instantes, se olvide de sí mismo.

¡..Y de tal modo seguirá un abismo eterno entre la carnalidad arrebatada
de pasiones viles, que buscan someter al otro bajo el poder de sus instintos,
y la espiritualidad sutil que intenta hacer de cada adversidad el camino
que te lleva a ser un digno servidor de la heterogénea y abrupta humanidad!

No se hace el amor con la lujuria.
¡Amar es desechar toda adoración ensimismada porque busca desechar
la inmunda y fría distancia nos separa eternamente de los otros.
El amor se edifica desarmando el egoísmo para amalgamar
una lúcida esperanza en un tiempo que busca incinerar las fauces
de un individualismo, brutalmente encaramado, en cada célula del ser!

El amor se edifica construyendo, con virtudes, hercúleos cimientos
para disminuir el ego al despertar de cada día, con la impronta de trabajar
el tiempo forjando la eterna virtud de estar y ser para los otros.

Sabiduría en la compasión del servicio
y compasión en el servicio de la sabiduría,
son los ingredientes de un sinónimo que asienta al amor universal
en una espiritualidad que forja la eterna virtud de ser para, y por los otros,
y así exterminar cualquier mínimo vislumbre de egoísmo
para ser, sentir y comprender el amor como la vibración sutil
que mantiene unido cada átomo en la total unidad del universo.

Juan Carlos Martínez es integrante del Círculo de Escritores Sabersinfin
next
prev

Hay 329 invitados y ningún miembro en línea