27 de marzo de 2018
Hoy quiero morir en el vicio de los aturdidos,
irme en la derrota muda de cada soledad que destiñe la tierra,
perderme con la impotencia de los débiles,
diluirme en el desgano y la impudicia.
Hoy quiero regalarte mi muerte,
porque fue mucha la vergüenza para darte mi vida.
Si no supiste mi virtud, sabrás mi infamia.
Vivirá en tu letargo mi cuerpo corrompido,
serán tu alimento las larvas que comienzan a anidar en mi pecho.
Mi pecho seco de ti, de tus caricias, como toda yo,
destinada a desangrarme al ritmo de tus emanaciones,
sin palabras de donde sujetarnos;
en una caída vertical al centro del vacío.
Y entonces dejaré de ser, separada de ti,
de la llovizna hipnótica de tus ojos mortales,
de la yerra ardiente de tu boca que deja su marca entre mis labios.
Busco una tumba, un receptáculo dónde ocultar esta osamenta,
porque mi vida no ha sido suficiente.
Quise tanto que invade mi cuerpo la codicia.
La muerte será como sentirte para siempre,
burlar a lo imposible,
y todo lo que en ti ahora es vida, morirá conmigo.
Xóchitl Niezhdanova, Ingeniera Civil con Maestría en Ingeniería Estructural. Poeta, Pintura, Pianista y amante del Arte en General. Escritora, Diletante, Amante de la Vida. Ávida por el conocimiento desde niña e inclinada a la Sabiduría Oriental. Solidaria de todas las causas justas y amante de la Naturaleza.
Imagen: anapnoes.gr








