01 de septiembre de 2014
Di que no me amas cuando te he cuidado bien,
polvo de tus días fue lo que dejaste ayer;
me desprenderé tu nombre sin llorar,
no me queda más remedio que soñar.
José Cruz Camargo.
Nostalgia, preámbulo de exterminio,
aprieta puños y la mandíbula;
atropello, ¿Vieron la matrícula?
Solo un duro le queda en el bolsillo.
Banqueta gris, cielo azul, lenocinios,
barba sin cortar, mirada trémula;
cuenta pasos: uno, dos, tres, deambula,
quema uno tras otro cigarrillo.
Suspiro, el rostro se le desencaja,
se llevó su alma, su cuerpo se quedó;
quedo susurra su nombre, su alhaja.
El abrigo ceñido, su mortaja,
toca sus labios, a la muerte besó,
el azul enfría, fina navaja.
Hugo Islas (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.) radica en Puebla, es amante de la música y las letras.








