No veremos los nidos de gorriones
Posarse delicados
Entre el ramaje verde;
No veremos saltar de la enramada
Al pijul preparado para hendir
Con su pico de loro la mazorca.
La iguana que vigila tu presencia
Con el ojo que queda frente a ti,
No te verá de nuevo a tu regreso:
Tal vez estará muerta
Por el resorterazo impune.
Y sin embargo, todo esto
Es un supuesto solamente:
Veinte a una que se repetirán
La escena y el suceso;
Ocurrirá de igual manera,
Y aunque no fuera cierto,
Pensarás que es verdad.
Para ti, lo será,
Sin duda, para mi,
Inevitablemente para ese alguien
Que, intoxicado de añoranzas,
Querrá que se repita
Lo que fue en otro tiempo
Y se quedó en la mente
Sin desaparecer,
Porque sería delito
De lesas impresiones,
Desbaratar aquella imagen
Del pájaro, insultando
En su propio lenguaje
Solo porque lo miras
Y tu presencia le hace sombra:
¿Qué cosa es lo que quieres?
¿Qué buscas en mis campos,
En mi árbol, en mi rama?
¡No me mires!, dirá,
Volteándote la espalda.
No te rías, imbécil, no es gracioso.
La escena y el recuerdo,
Todo, será verdad.
Quién podría desmentirlo.
Y será lo mejor,
Porque nunca en el mundo
Ni en el gigante océano,
El Universo sin fronteras,
Nadie, ni en cien mil años,
Ni en un millón de miles
Contaditos con calma, uno por uno,
Lo podrá poseer.
Para mi, qué alegría y contento,
Qué regocijo y júbilo,
Saber que hay algo mío
De lo que yo y solo yo,
Soy propietario indiscutible,
Incuestionable, indisputable
Para nadie, por nadie,
Ni aún el rey del mundo,
Rey de reyes, emperador de emperadores,
Dominador, si fuera
Del gigantesco mar
En el que nadan a porfía
Y han nadado
Millones de millones
De displicentes,
Indiferentes,
Desenfadados peregrinos, peces
Gigantescos moluscos,
Las estrellas.
Ricardo Montes de Oca, Puebla, Pue., 27-3-2012

Ricardo Montes de Oca ha escrito novelas, ensayos, cuentos y poesía. Ricardo ha cursado estudios profesionales en México y Rusia.








