Como a piratas, nos armaron;
Nos dijeron:
Ese que ves allí es tu enemigo.
Si te acercas a él,
Eleva tu pendón de parlamento,
Y levanta tu mano en señal de amistad.
Pero, mantente alerta
Porque en cualquier momento
Con el puñal en mano
Se lanzará en contra de ti.
Además, perfecciona tu sonrisa
Para que puedas acceder
A su amistad, su trato,
Sus intereses, y su hogar.
Así, será tu amigo.
Sin embargo, recuerda,
No le pierdas la vista
A sus manos, sus ojos y su voz.
Si puedes, en momentos
De aflicción para él,
Extiéndele tu mano.
A lo mejor, responde,
Y cuando necesites
De su ayuda y su auxilio,
Él te consolará.
Pero cuidado, ten cuidado
Si se convierte en potentado,
En militar o policía,
Pues, entonces,
Será tu antagonista potencial,
Y llegará el momento en que dirá:
Lo siento mucho,
Pero yo estoy primero.
Si es necesario que te extraiga
Los intestinos, yo lo haré,
Porque yo estoy primero.
Si no se da esa situación,
Es muy posible
Que te convierta en su escudero,
En su palafrenero,
En su alcahuete o recadero.
En su cómplice,
A la hora de emprender sus fechorías
Que pueden rematar
En la violencia y en el crimen.
Si sospechara que no vas
Por el mismo camino que él transita,
Y si tiene la fuerza suficiente
Te aplastará como a una cucaracha.
Por eso, ten cuidado:
Brinda con él, ríe con él
Canta con él
Cuando celebre su efemérides.
Si se le muere un deudo
Muestra tu compasión,
Tu duelo
Y proporciónale consuelo.
Te lo agradecerá. Y puede ser
Que si tú sufres un quebranto
También acudirá ante tu llanto
A expresar su pesar.
Pero no te confíes; ten cuidado,
Que no te pille descuidado,
Sobre todo en los tiempos
De agitación y de revuelo:
Que si es mi candidato,
Que es diferente al tuyo;
Que ¡a mi me vale! lo que pienses
Porque es mi paladín.
Y tú,los apoyas, ¡o te mueres!
Mientras eso no llega,
Serán grandes amigos,
Y en virtud de creencias
Concertarán un compadrazgo.
¡Muy bonito!
Sobre todo a la hora de los brindis,
Que si son repetidos
Hasta llegar a la docena,
De repente estarán
Llorando cada uno
En el hombro del otro;
Que nadie dude:
Eso es estimación.
¡Carajo! ¡No lo entienden¡
Y si, lo es,
Pero condicionada
A circunstancias del momento.
Si sucediera la traición
Según su parecer,
Siempre tendrá razón:
Tú le fallaste
Porque no procediste
Según los intereses,
¡Los suyos! no los tuyos.
Ni siquiera los de ambos.
¡Ah! Pero no olvidemos
Que según ese credo difundido
Desde hace miles de años,
Todos somos hermanos
En la figura mítica
De alguien que murió
Clavado en una cruz.
Como a piratas nos armaron,
Y ahora nos castigan
Porque no nos miramos como hermanos,
Y aun nos amenazan
Con que el día en que muramos,
Nuestra alma,
Tendrá que soportar el fuego eterno,
Convertida en carbón, en el infierno
Ricardo Montes de Oca, Puebla, Pue., 19-7-2012

Ricardo Montes de Oca ha escrito novelas, ensayos, cuentos y poesía. Ricardo ha cursado estudios profesionales en México y Rusia.








