¿Alguien lo hará?
Minuto a Minuto

En esta mañana
Como en muchas otras,
Estoy esperando
El fin de los siglos.
No llega.
No quiero que llegue.
Sin embargo, espero
¿Por qué?
No lo se.
Acaso es que  quiero
Conocer la cara
Del otro universo,
En que todo es mudo,
Silencio, negrura.

Tal vez sea por eso.
Mientras tanto, espero.

Un otro me dice desde muy adentro:
Deja de esperar;
Aunque no quisieras
El fin de los siglos
Habrá de llegar.
Tienes muchas cosas
En esta mañana
Que te están gritando:
¡Somos compañía!,
Te necesitamos.
¿Lo ves? Me pregunta
El que al fin y al cabo
Siempre me aconseja.

Hay significado,
Hay un contenido
En ese esperar:
La curiosidad,
El denso deseo
De saber cómo es,
Ese otro universo,
Pues a lo mejor
No es puro silencio,
Mutismo y negrura,
Y por lo contrario:
Allí encontraré
Bondad a raudales,
Ríos  amazónicos,
Todos, de ternura,
Todos de piedad,
De misericordia
Y de caridad.

¡Qué es esto! Me digo
Cuando me descubro
En esa actitud.
Y el otro me dice:
Eso es dualidad:
Querer que coexista
Con el que conoces,
Ese otro universo.
Es incertidumbre
Es duda, inquietud,
Es perplejidad.
¿De dónde procede?
De un no liquidado
Esquema  molesto,
Cuya proveniencia
Data de la infancia,
En que, con abuso,
Fueron instilando
La noción estulta
De que hay  otro sitio
Digo, otros  lugares
Que son tu destino;
Cualquiera de ellos,
Cuando ya no tengas
Más qué hacer aquí.

En tus reflexiones,
Dudas de que existan;
Pero la memoria
De lo que grabaron
En aquella etapa
De candor primario,
Llega y se convierte
En un aguijón
Que insiste y machaca:
Parece que si
Existe otra zona,
Ese otro universo
Del que te han hablado.

Me quedo un instante
En meditación.
La otra voz me dice
Para terminar:
Espérate un poco,
Tres o cuatro siglos
A que venga alguien,
Quien ya de regreso
Teinforme entusiasta,
Dichoso y radiante:
¡Existe, lo vi!
Estuve mil años.

En esta mañana,
Después de las dudas,
Me vuelvo nefario;
Soy iconoclasta,
Me torno blasfemo.

Suspiro y me digo:
Hay otras razones
Para entristecerse
Y son importantes.
Son de vida o muerte
Para nuestra raza:
Los gritos de angustia,
La sangre vertida;
La desesperanza
De los que se mueren
Soñando que un día
Ya no habrá torturas;
Ya no habrá mentiras
De los que dominan;
Ya no habrá crueldad
Ni encarnizamiento
Contra el que no tiene
Para defenderse,
Más que peticiones
De misericordia,
Lástima y piedad.

Si existe otro mundo,
Que me lo demuestren.

Ricardo Montes de Oca, Puebla, Pue; 14-8-2012

Ricardo Montes de Oca

 

Ricardo Montes de Oca ha escrito novelas, ensayos, cuentos y poesía. Ricardo ha cursado estudios profesionales en México y Rusia.