El hambre. ¿Qué es el hambre?
Responde el marginado,
El que ha soñado con jardines
De los que brota pan, y fuentes
De las que mana leche;
Responde:
Responde el marginado,
El que ha soñado con jardines
De los que brota pan, y fuentes
De las que mana leche;
Responde:
El hambre es nuestra ruta
Tortuosa y miserable
Hacia un lugar oscuro
Del que nunca saldremos,
Aunque hallamos llorado
La ausencia de los dones
De los que tanto nos hablaron
El líder conchabado
Con el poder terrible
Del mílite brutal,
Del togado, que dice:
Soy la ley encarnada,
Del que se enfunda la sotana
El día del sol.
Y truena o llueve en la mañana
Y aun cuando la luna
Anuncia tenuemente
Que está dispuesta a desvelarse
Por alumbrarnos el camino
Por el que vamos derrotando
Con el reclamo de las tripas
Porque los dones no han llegado.
El hambre, continúa el marginado,
Es la mayor tortura
Porque, igualmente, dura
Lo que tarda una vida
Cuán corta o larga sea;
Porque de ella se burlan,
El que va en limusina,
El que vano, sin rubor, desde el trono,
Nos pide que aguantemos,
Que hay que hacer sacrificios.
Tortuosa y miserable
Hacia un lugar oscuro
Del que nunca saldremos,
Aunque hallamos llorado
La ausencia de los dones
De los que tanto nos hablaron
El líder conchabado
Con el poder terrible
Del mílite brutal,
Del togado, que dice:
Soy la ley encarnada,
Del que se enfunda la sotana
El día del sol.
Y truena o llueve en la mañana
Y aun cuando la luna
Anuncia tenuemente
Que está dispuesta a desvelarse
Por alumbrarnos el camino
Por el que vamos derrotando
Con el reclamo de las tripas
Porque los dones no han llegado.
El hambre, continúa el marginado,
Es la mayor tortura
Porque, igualmente, dura
Lo que tarda una vida
Cuán corta o larga sea;
Porque de ella se burlan,
El que va en limusina,
El que vano, sin rubor, desde el trono,
Nos pide que aguantemos,
Que hay que hacer sacrificios.
Es más terrible el hambre,
Porque cuando protestas
Y pides que la sacien,
La respuesta es: macana, cárcel o condena,
Si no es que hasta una tumba.
Así se expresa el marginado.
Y añade: ¡Que no giman!
Los que solo contemplan la indigencia
Cuando la plebe grita: ¡No más hambre!
Que no giman, ya que nunca entendieron
Que nuestra sangre, empobrecida
Por los estragos del ayuno,
Es la misma que corre por sus venas.
Nuestros huesos, no son distintos a los suyos.
Y la bomba suprema
Que impulsa nuestra sangre,
Es la auténtica réplica
De la que en ellos pulsa.
Porque cuando protestas
Y pides que la sacien,
La respuesta es: macana, cárcel o condena,
Si no es que hasta una tumba.
Así se expresa el marginado.
Y añade: ¡Que no giman!
Los que solo contemplan la indigencia
Cuando la plebe grita: ¡No más hambre!
Que no giman, ya que nunca entendieron
Que nuestra sangre, empobrecida
Por los estragos del ayuno,
Es la misma que corre por sus venas.
Nuestros huesos, no son distintos a los suyos.
Y la bomba suprema
Que impulsa nuestra sangre,
Es la auténtica réplica
De la que en ellos pulsa.
Así, pues, que no giman
Cuando resuene el grito
Que dice: ¡Se acabó!¡No más hambre ¡
Cuando resuene el grito
Que dice: ¡Se acabó!¡No más hambre ¡
Ricardo Montes de Oca, Puebla, Pue., 6-5-2012

Ricardo Montes de Oca ha escrito novelas, ensayos, cuentos y poesía. Ricardo ha cursado estudios profesionales en México y Rusia.
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