Si la guerra es el alma
Del rey de la creación;
Si la atracción que siente
Por ella es tan brutal;
Si no puede este rey
Vivir sin torturarse,
Sin destruirse, y sin dañarse,
Por qué, mejor, no andar contando
Por todos los rincones del planeta
Que se duele del prójimo,
Del dolor de los débiles,
Y que es un receptáculo
Gigante y desbordante
De bondad y dulzura,
Misericordia y altruismo.
Eso, sería mejor
Que andar con el: ¡Jesús!
Mientras percute el pecho
Con el: ¡Yo pecador!
Condoliéndose a diario
Por el que no comió,
Por el que sufre una desgracia;
Pero, cuando se trata de masacres
De las que a diario los tartufos
Ordenan a sus huestes que cometan
En este territorio,
En el otro, en el de más allá,
Entonces, el que reza
Por el “descanso de las almas”,
Voltea para otro lado:
No sabe que acontece
En el envés de este planeta.
Pero así es este rey
Que ha elaborado por millones
Mamotretos de códigos,
En los que especifica
Que tienes libertad
Pero hasta donde lo permite el mamotreto,
Y el mamotreto, ahora, te encierra
Hasta porque lanzaste una mirada
A los muslos turgentes,
De alguna recatada
Que te muestra, nomás,
Hasta donde se asoma el nacimiento
De la mata atractiva,
Oscura e inocente.
Tal como están las cosas,
No debe haber lamentos.
Los señores han dicho:
Guerra contra la paz,
Guerra contra el que insista
En que hay que respetar los derechos humanos;
Guerra contra el que quiera
Que se mantengan intocables
Los derechos, y la soberanía
De cada territorio.
Si eso es lo que proponen,
Para qué lamentarse.
Mejor es que entendamos
Que es la ley de la selva,
La que propone el poderoso.
Y en la selva, ya sabes:
Hay miríadas de seres
Diminutos, pequeños
Que en ataques frontales,
Handemostrado la estrategia
Más hábil y triunfante
Para poner al enemigo
En condiciones, no humillantes
Sino en definitiva
De muerte sin auxilio.
Hay que volver la vista a los humildes,
Los que una vez en pie de lucha,
Saben fraguar
Campañas belicosas
Y hacerse con el triunfo,
Aunque luego se olviden
De mantenerse en guardia;
De lo que se aprovecha,
A lo que apuesta
El traficante de conflictos,
En lo que lleva la ganancia.
Ricardo Montes de Oca, Puebla, Pue., 7-6-2012

Ricardo Montes de Oca ha escrito novelas, ensayos, cuentos y poesía. Ricardo ha cursado estudios profesionales en México y Rusia.








