La epopeya maldita
Minuto a Minuto

Dedicado, sin lugar a dudas, a mi epilepsia

 
l


¡Orgasmo cósmico de la otredad
Que a cada instante me recuerdas
La inútil presencia del ahora!
Parte-aguas en el camino biográfico
Que marca el sendero entre la frivolidad del día a día
Y la búsqueda inefable por justificar
La razón de esta sin razón.
En el lento transcurrir de cada instante
La eternidad se manifiesta
En sagrada fuga a lo Divino.
¡Evasión justificada a una realidad que me relega!
Convulsión de los testigos que, cual pesticida, alejas.
¡Bendición maldita y justificación
De mi miseria en el camino interno!
Cada vez que huelo tus pasos
La intensidad sensorial es confusa alquimia,
Donde el olor visual y el sabor sinfónico
Me permiten palpar los aromas del desapego.


II


¡Bendición maldita y justificación de mi miseria interna!
Discreta y fiel compañera de cada instante.
Punto inflexible donde convergen
El Karma, el Dharma y la otredad.


III


¡Bendición maldita!
Camino e inspiración de mi desigualdad:
--Me confinas, sin lugar a dudas, al iluso autoempleo
Que me hace diferente.
--La vida cotidiana sería tan simple y tú, compañera silenciosa,
Me recluyes a un camino espiritual,
Que en las mazmorras de la mediocridad religiosa,
También me hace diferente.
--En una dimensión de convencionales formas
Me obligas a vivir eternamente en la herejía,
Que sin duda me hace diferente.
-De súbito transtornas la rutina en una convulsión social,
Que aleja las mediocres bacanales
Y  me conduces a degustar, intensamente,
La soledad de un camino de aparente rectitud y coherencia
Que,  por supuesto , me hace diferente.
--Cadena  perpetua y camino hacia el rezago eterno:
Colindancia del mundo y de la vida,
En todo y por nada…
¡Bendición maldita!


IV


¡Carpediem!
Justificando la razón inmune del aquí y ahora,
Solo atisbo tu origen en un paisaje infantil
Donde la ilusión de la egótica ilusión,
Se manifiesta en las confusas
Palabras de mi hermana.
Tus pasos son el eco
De un padre ausente e indiferente
Que se acerca, por primera y única vez,
A una frágil flor que cansada de la soledad ya convulsiona.
¡Bendito instante que en la impotente soberbia de su ignorancia,
Solo busca un placebo para justificarse  en  su inherente angustia!
Concatenación  a un ritual de alucinaciones  enmohecidas,
Donde un Chamán Abrió la sutil  puerta hacia el futuro místico,
Que buscara,  eternamente,  repetir
La integración de una gota que se hace una con el mar:
De súbito se borra el tiempo,
Se rompe la fragilidad del yo,
Y el futuro de una Iniciación se adelanta irremediable;
Proyección confusa donde, al mismo tiempo,
El espectador y el actor se funden:
Cabezas rapadas, vestimentas exóticas, ignorante religiosidad,
Que destila la evasión por devoción al misticismo
De pobres y hábitos  explotados miserablemente.
¡Maravilloso instante, eterna  búsqueda
Que intento revivir en vano.!
¡Bendición maldita!

 

V


Y en todo esto ¿Dónde está la ciencia?
¡Ya es hora de romperle la madre
A la religión profana y mediocre de la modernidad,
Que a sabiendas de todos  ya no logra explicar
El universo Urobórico de sus conceptos.
Baste decir que  en este caso
Que los hipócritas actores de Galeno
Prostituyen una sacra realidad que no logran explicar:
Es según ellos “una sinfonía neuronal que inicia un desconcierto”.
Pendejés más grande jamás oida,
Pues confunden irremediablemente
La causa sutil con el efecto,
Manifiesto en burdas formas que convulsionan
Ante su atónita ignorancia,
Y que por decreto acentúan mi confinamiento a la farmacia.
Y ¿qué decir de los derechos humanos?
Son sólo una institución prostituida
Que busca justificarse haciendo alarde de sus “nobles” actos,
Cual velada meretriz que para dar limosna
Convoca a la masa de  los medios.
Para ello me señalo como ejemplo
Donde ser relegado a nadie importa.
Y entonces ¿qué decir de la familia?
Esa es otra historia. Baste por ahora resaltar
Que sólo una madre, en su impotencia, vive la  angustia observando
El  desarraigo de mi historia.
Y sólo en estos versos logro expresar mi propio desafio
En una epopeya maldita que, por desgracia, aún me ilusiona.
Y en solitario llueven  catarsis que equilibran
Mis pasos en la huida.


Vl


……….Puntos suspensivos cuando ya nada
Hay que expresar de la Epopeya maldita,
Donde noestá de más, remarcar
Que por desgracia aún me ilusiona.


VII


¡#$%&?......¡XXX#&¡?=)()!

El monje hereje.