Jorge Nández Britos: tres poemas de "Los rostros y la cara"
Minuto a Minuto

 

 

 
20 de agosto de 2021

 

i

                                                                  A Matilde Bianchi

    Te contemplo Matilde con mi cráneo repleto de versos
    y el corazón popular de este suelo que pisas
    aunque te vuelvas a ir, aunque siempre te vayas.


    Un momento en la tierra no tiene residencia fija.
    Acaso finjan los cuerpos una dimensión original
    pero tu espacio de violetas y perdón
    deja estos astros cotidianos, asibles, sin olvido.


    Los dioses se equivocan y los verdugos.
    Los tornasoles y esta espuma
    a cada golpe se rehacen y retoman su cinta.
    Ellos cavan una fosa en la memoria de los puentes,
    en la conciencia de la boca;
    pero nosotros, seres con vida de pinos y médanos,
    con vida de amores y muertos, con veredas y alcancías,
    cada lunes, en cada mano
    lloramos, gritamos.


    La vida te contiene en sus racimos
    ahora cuando la calma y sus penumbras
    batallan los pechos.


    Montevideo espera tu nombre en cada sol.
    Yo no sé ya si vuelvo exactamente, si estoy aquí, si es  verdad
       que llueve cuando escribes tu casa y tus semillas.


    Por lo pronto, en el momento de los límites,
    hay razones de amor aguardando
    y está tu voz que enamora el paso de fatiga
    y hace fuego la cruz.


xii

                                                          A Juan José Quintans

Los poetas arman la vida dejando espacios en blanco;
    ritman el alma de los huecos;
    oxidan los flancos abiertos;
    clasifican con sus códigos y castigo
    las impresiones bilabiales del verso y el beso;
    fecundan por generaciones los antagonismos y las vísceras;
    amalgaman sin pertinencia la sangre y la química;
    supeditan la ilusión del pan;
    editan manifiestos;
    retuercen en hileras el devenir y el retorno;
    descubren la lluvia de lo absurdo y lo basto;
    transgreden la conducta del cielo;
    y calman sin tiempo la norma herida.
    Naturalmente poetizan, contubernian,
    erotizan y necesariamente encierran su academia;
    blasfeman, ríen o mueren silentes.
    Con todo, perviven los ídolos y los catedráticos
    en el infierno,  en el limbo o en sus propias caderas.
    A pesar de todo, de cualquier manera,
    el agua corre, yo quiero, María lee.
    Al fin:
    la  vida no tiene estilo;
    la libertad no tiene nombres.

 

xiii                                                                                                              

    Esta noche lloro
    porque lastiman las venas.

    Un pájaro cruza con una flor en el viento
    y yo sé, Flaco, que no se escuchará
    más tu voz.

    Una letanía tanguera
    despide el alma
    y una mujer aguarda.
    Es decir, no siempre la noche
    es una nube de tumbas.

    Los amigos han crecido
    y sus ramas llegan al corazón.

    Sin embargo, el tiempo se los lleva o los acerca.
    Un vaivén de puñal pone a prueba
    esta suerte de péndulo:
    a veces lamentamos la lejanía por lejana;
    a veces, la lejanía por cercana.

    Esta noche lloro,
    es verdad.
    Un llanto no de pena ni de lástima.
    Un llanto sin nombre como
    cuando oí tu voz no sé si por primera o última vez.
    No hay palabras impronunciables
    ni leyes finales.

    Los hijos crean las estrellas,
    cada hueco tiene su latido
    y aún lo absurdo merece su destino.

    Son los rostros de la cara:
    escarbar el segundo porque todavía rinde su tiempo;
    aceptar las manos y recoger el agua que nos refleja y nos ahoga,
    porque, al fin y al cabo,
    no hay condena para la sangre
    aunque la condena sea posible.

 

Los rostros de la cara. Ediciones del caballo perdido, Montevideo, 2002 

 

Jorge Nández Britos (Maldonado, 1955).

Profesor, escritor. Egresado del Instituto de Profesores “Artigas”. Su actividad profesional ha estado ligada a la educación media y superior. Cuenta con publicaciones e investigaciones referidas a educación y a su especialidad disciplinar.
Libros de poesía publicados:
Aquí/Entonces. Editorial Ideas, Montevideo, 1981. Plaqueta con dibujos de Juan Mastromatteo y Jorge Nigro.
Los rostros y la cara. El caballo perdido, Montevideo, 2002. Ilustraciones de Jorge Nigro.

Imprimismos. Ed. Artefato, Montevideo, 2005.

Simas. Editorial Monteverde, Montevideo, 2006. Ilustraciones de Adolfo Nigro. 

Votivos. Editorial Yaugurú, Montevideo, 2011. Ilustración de Adolfo Nigro.

Reunida. Editorial Yaugurú, Montevideo, 2018.
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