Tres poemas de Isabel Gallo: Lloro, Intimidades y Napalm
Minuto a Minuto

 

5 de diciembre de 2020

 

Lloro

Lloro
por el llanto del recién nacido que no encuentra su camino de retorno al útero
/materno
porque aquí afuera está frío y duele.
Por el pequeño
al que sus padres abandonaron para perseguir un sueño,
por los niños traficados
para el comercio de órganos o la prostitución.
Por el nenito que suplica que ya no le den más amor,
mientras su padre eyacula extasiado
en su pequeño ano destrozado.
Lloro también por el chiquito africano
que se murió de bruces a los pies de un buitre,
en tanto el fotógrafo galardonado obtenía su ansiada toma Púlitzer.
Y por los bebés
arrojados al despeñadero del monte Taigeto,
porque no cuadraban con el ideal espartano.
También por los niños cancerosos,
los que padecen enfermedades congénitas,
los niños de Hiroshima y Nagasaki,
los de Chernobil o Fukushima,
los que se ahogan en una balsa en el Caribe, el Atlántico, el Mediterráneo o el
/Pacífico.
Lloro por los niños mineros y los pequeños trabajadores asiáticos
que se envenenan con pinturas y materiales radioactivos
porque su trabajo es más barato.
Lloro por los niños de hoy, del pasado y los que todavía no vinieron.
Lloro por vos y por mí,
que en algún rincón escondo todavía a la niña frágil
que fui y que soy.
Niña vieja que ya no cree en cuentos de hadas ni promesas,
pero que todavía, se niega a dejar de creer en el Amor.
Aunque tengas razón y sea mentira.

Isabel Gallo 22.09.2015

 

Intimidades

 

Te veía hablar de la muerte como los niños
cuando todavía no comprenden cabalmente lo que significa.
Porque si estás muerto
ya no estarás en la próxima partida
tampoco comerás el bombón aquél que te dejé bajo la almohada
ya no veré tu rostro al despertar en nuestra cama
ni tu cepillo de dientes junto al mío
ni la copa de vino manchada por la borra
ni tu cigarrillo aplastado en el plato del postre que no comiste
porque como decías: “el borracho no necesita azúcar”.

Y tengo que cargar con tu ausencia adonde quiera que vaya
sin oír tu voz enronquecida recitando a Borges después de hacer el amor,
ni escucharte declamando a Baudelaire o a Pessoa,
mientras freís unas papas o reseñás el nuevo libro de Quincy Troupe.

Es que, sin vos, algo está roto en la pantalla de esta realidad virtual
y no hay parches para remendarlo, ni pegatinas que lo disimulen.
Sin vos, yo no soy yo
y este cielo nocturno no tiene lugar para estrellas o luna,
solo un vacío enorme que me llena de desesperanza y rabia
porque ya no estás.


Isabel Gallo 15.09.2015

Napalm

 

Vino el fuego como la mañana, a despertarnos
los niños corrían
ataviados apenas con su maravilloso don del perdón
atravesando despavoridos
el camino del místico suicida
más allá de las empalizadas
que trepan la cara de la montaña en llamas
en esta tierra donde solo la guerra crece
llena de dientes voraces y anhelantes.
Sombras pasan marcando huellas en medio de la carne
la muerte engulle lo que puede
y deja la carroña para los vivos.
Tantas esperanzas perdidas en la torpeza de la prisa.
Como murmullo de cocodrilos que descansan la cacería
el arroyo crece y se dirige de puntillas
a espaldas de las casas donde los pequeños duermen,
(gorriones acurrucados)
listos para recibir el beso helado de las aguas
y abordar la barca desde la que contemplarán su hogar
arrasado por dos potencias naturales que libran su batalla,
bestias azuzadas por la codicia humana.

Isabel Gallo 28.04.2019

 

Biografía de Isabel Gallo

(Montevideo 25 de enero de 1961 – Todavía no lo decide)

Llegó tardíamente a la literatura, aunque había aprendido a leer y escribir en la primaria, como cualquier niño.

Su trabajo poético ha sido rechazado en los más prestigiosos concursos literarios nacionales. Sin embargo, su producción narrativa ha corrido con más suerte y comparte páginas secundarias con otros escritores en el libro del Primer Concurso Nacional de Cuentos, Premio Paco Espínola.

Complementa su tarea literaria realizando actividades teatrales en dudosos ámbitos del under montevideano. Ha colaborado en publicaciones de tiraje incierto como la revista Alter o la Guita Bimestral online, ambas desaparecidas.

En cuanto a su formación académica no hay mucho mérito, con una infructuosa incursión en Facultad de Arquitectura (allá en tiempos del diseño manual), una interminable licenciatura en Letras, además de una tecnicatura en Corrección de estilo sin terminar, oficio que desempeña de todos modos, ilegalmente.

Se la suele ver en movidas literarias que se realizan en antros oscuros y mal ventilados, donde comparte letras con sus pares del under.

Su único mérito es haber inventado la crítica literaria vía SMS con la que atosiga a los pocos escritores que le dieron su número telefónico.