¡Deja que un beso apacigüe tus heridas y ya en el umbral de tus recuerdos,
Oxide la culpa y el pecado que hacen germinar todos tus miedos!
¡Déjame caminar contigo desdibujando en tu rivera las angustias
y sinsabores que te anclan a la urdimbre cruel de tu historial!
¡Desnúdate del pasado y sumérgete en un mar de sensaciones
Para después, juntos, atravesar las olas y fundir la eternidad
en la espuma sensual de una caricia para trascender las formas
y así encarnar la pasión de vivir en plenitud la libertad!
…Y ya en el tegumentario océano deja que entre brisas de endorfinas
mis ávidas manos apacigüen la lesión de tus recuerdos para así nadar juntos
entre un infinito y sensual cardumen de noctámbulos amores.
¡Deja que un simple beso taciturno lave tu aflicción
Tejiendo un entramado sutil de caricias y palabras mutuas!
¡Nudo que, desnudo, buscará vestirse con la piel del otro
Sabiendo de antemano que el placer de despojarse de sí mismo
hará cicatrizar eternamente el pasado y el dolor de cada herida!
Juan Carlos Martínez Parra
(El Monje Hereje)








