
20 de mayo de 2017
Una digna y valiosa manera de vivir podría gestarse si como mujeres hiciéramos a un lado la doble moral, la falta de seguridad, la falta de confianza en nosotras mismas, así, como la agotadora e insana competencia con otras mujeres en cualquier ámbito de nuestra vida.
Una renovada experiencia de vida pudiera surgir si rompiéramos las cadenas internas que nos hacen esclavas de nuestros terrores, de nuestra codependencia con padres, madres, hijos, hijas y hombres. Si tan solo pudiéramos verlos como compañeros de vida, si tan solo…
Tenemos creencias equivocadas, heredadas, transmitidas, que nos limitan e involucionan. No, nos atrevemos a cuestionar, la originalidad se agota.
Somos mujeres replicando a nuestras abuelas y madres, sin darnos cuenta que nuestro verdadero y legitimo sentir, pensar y actuar, estriba desde la libertad, desde nuestro interno, no, desde los otros y las otras, no, desde la herida.
Viajemos, estudiemos, investiguemos, meditemos, ¡leamos! Aprendamos a vivirnos fuertes, autónomas, solas.
Descubramos realmente quienes somos, que deseamos para nuestra existencia, en qué condiciones mentales, económicas y espirituales queremos terminar este viaje llamado Vida.
Seamos solidarias y sinceras con todas las demás: nuestras socias y compañeras de vida.
Desaprendamos lo tristemente aprendido, ya no es OPCIÓN, siempre hay un nuevo amanecer, una segunda oportunidad, nuevos conocimientos. Digamos adiós a la orfandad y enfrentemos nuestro yo sin público, sin dependencia emocional, sin encarcelar los afectos de los que nos aman y a los que hemos condenado de por vida a estar eternamente agradecidos con nosotras para seguir finalmente a nuestro lado. No al ejercicio del poder a través del chantaje, del control. MUJER: VIVE Y DEJA VIVIR.
¡Emprendamos el vuelo!
MONICA MORANCHEL.
(TODOS LOS DERECHOS REGISTRADOS Y RESERVADOS) FRAG. TOMADO DEL POEMARIO DE REFLEXIÓN FEMENINA:
"DEL PENSAMIENTO. DEL SER. DE MI ALMA DE MUJER"








