Un amargo café
Minuto a Minuto

12 de diciembre de 2015

La tarde transcurre con una angustia teñida de emoción
en el camino de una ilusa respuesta imaginada.

La cita se encamina esperando una certeza por respuesta.
 
¿Será el manjar de un amargo café
o quizá un dulce de tizana enteogena?
No importa, mirarme en tus pupilas
bastara para romper el trago.
                      
Una respuesta dulce cambiará la rutina de mi esquema
y ante un amargo sorbo... la vida sería la de un anhelo
que despierta versos cargados de entusiasmo.

La angustia de la incertidumbre
se hace más intensa
cuando las palabras buscan encontrar
en sí mismas la respuesta.

Una cuchara removía mi incertidumbre.

Una esperanza se enfriaba en el sabor de una granizada.

...Y después de tanto
ahí se manifiesta el amargo sorbo,
que exploraba en el fondo de una taza.

Y el tabaco despierta la clara visión
de versos teñidos de anhelos y desesperanza.

El café, el té y las sutiles figuras del cigarro
se desgajan ante la frialdad de una razón incomprendida.

La poesía es intermediario
entre la desesperanza y la fantasía,
es un canal de aguas negras
donde se ahoga la catarsis misma
es el camino,
que nos reconcilia con la angustia
es el verso,
que recorre una ilusión desesperada,
es la sinfonía desorbitante
ante una realidad dulcemente obscurecida.

Es un amargo café desesperado.
 
Los versos sostienen en equilibrio la razón emocionada
y emocionan pensamientos largamente aletargados.

Al final, me despido
dejando la puerta entreabierta
y sólo me llevo por certeza 
versos, sudando la agonía de tu ausencia.

Juan Carlos Martínez Parra