
11 de abril de 2017
Desde que fuiste concebida
en el vientre de mi adorada esposa
y por la gracia del creador naciste fuerte y sana
te reflejaste como un capullo de una bella rosa
que nace en un inmenso jardín de un castillo…
A tu madre y a mí, causó alegría,
sentimos un gran alivio en el corazón,
al nacer iluminaste con ferviente pasión,
nuestro hogar humilde…
La familia creció, llenando de alegría
y de ilusión nuestras vidas
que en común compartíamos,
tu hermano y mi esposa amada…
Recuerdo tus primeros pasos
apenas podías sostenerte, eras inquieta
cuando te llevamos al médico por primera vez
el llanto explotó y no dejabas de llorar
eras apenas un bebé, un rubí brillante…
Aún recuerdo que mi esposa
me preguntó: ¿por qué lloras?…
con voz quebrada le contesté
a mi adorable esposa:
Lloro porque si mi hija siente dolor,
yo quisiera tenerlo,
porque no soporto verla sufrir y llorar…
Mi esposa sabiamente y con sutileza,
me contestó:
-No te preocupes amor, se le pasará
es un llanto de inocencia y de pureza,
así son los niños en esa edad…
¡Hija mía!, hoy que te veo crecer
me siento orgulloso de ti,
porque tú viniste a ser el eslabón
que llenó de dicha y felicidad nuestro hogar…
¡Hija mía!, hoy te pido que me recuerdes por siempre,
no soy un padre perfecto y perdóname,
el daño que te haya hecho,
quizás lo hice por corregirte
y verte siempre feliz…
Siempre te amaré, como lo he hecho,
desde el día en que naciste y llegaste a mi vida,
eres como rayo de luz que ilumina el sendero
que recorre una familia…
El tiempo transcurre y la vida se me va,
tengo temor que algún día me alcance
el destino fatal…
y no pueda seguir contemplando, tu cabello rizo,
tus ojos de color de miel, que son como dos luceros
que alumbran mi camino…
Te pido que quieras y ames a los tuyos,
como la luna al mar en el lejano horizonte,
como las estrellas, lo hacen en el firmamento…
Quiero decirte mi pequeñita que llegado el día
en que cierre por última vez mis ojos
quiero escuchar tu canto angelical…
Dedicándome esa bella canción
“La de gloria de Dios”,
por estar agradecido con la vida
de haber sido tu papá.
Lic. Leobardo Cruz Magariño.
*La gloria de Dios, es una canción cantada por Ricardo Arjona.
31 de marzo del año 2017, Arriaga, Chiapas.
IMAGEN: reflexionesdiarias.files.wordpress.com








