
25 de enero de 2021
Cuando tengas que irte, no voltees,
mantente en la dirección deseada,
cierra el corazón y sonríe,
porque así lo decidiste.
Cuando tengas que alejarte
suspira hondo, cierra los ojos
y camina segura.
Yo te dejo en libertad
te entrego tu vida,
porque en realidad
nunca fue mía.
Cuando una hija se va
solo se queda el aroma,
la chispa de su mirada,
la mueca de la sonrisa.
Se quedan los cantos de cuna,
los juguetes de la niñez,
las palabras no pronunciadas
se quedan en silencio por siempre
en nuestras gargantas hechas nudo.
Tal vez sea llanto,
tal vez alegría contenida.
Cuando una hija se va
se detiene el tiempo
la película se congela.
Aún la taza del café está tibia,
pero ya te has ido
en busca de tu destino.
Aquí estaré para cuando vuelvas
con el corazón abierto
como cuando en la sala de parto
te esperaba.
Con el ansia de mirarte, de abrazarte
¡de conocerte!
y ahora ya te has ido.








