Relato/poema - Poema/relato
Hemos caído en la trampa de la noche. A decir verdad no pusimos resistencia. Su insistencia nos llevó a un lugar desconocido, con objetos dispuestos como museo de sitio y de tener vida, la cantidad de historias que contarían. Para nosotros todo es nuevo y nuestra historia así será, aun cuando quede guardada en la memoria de los objetos que, ya ni nos miran…la costumbre.
Sólo hay silencio y un poco de luz, de la que inventó el hombre para prolongar el día y no extrañar al sol.
Ponemos playback. Recordamos cómo llegamos hasta aquí. Sólo producimos risas y un coctel de culpa y adrenalina las acompañan. Esa misma adrenalina que hizo emerger mi instinto felino y provocó bañar cada centímetro de tu piel. Mis deseos se reflejaron en el espejo de tus ojos. Quería ser luz y oscuridad ¿Queríamos luz u oscuridad? Oscuridad para la imperfección, luz para admirar la belleza.
En ese instante, mi subconsciente decidió hacer una pregunta relativa ¿Cuánto tiempo ha transcurrido antes de llegar a este momento? El tiempo para acercarme a ti, conocerte, hablarte, enseñarte quien soy. El tiempo que nos tomó hoy para llegar a donde estamos… ¡Ay Einstein! Y aun así, jamás hubiéramos imaginado siquiera estar acá, así, los dos. Sólo los dos. Solos, los dos.
Aceché tu boca una y otra vez, agazapado tras la incertidumbre de la respuesta equivocada, del movimiento prohibido. Después de varios intentos la hice mi presa, la hice mía y correspondiste…pero no fue suficiente. Mi hambre de ti me hizo corromper el lienzo de tu piel. Y empezamos a hacernos uno, siempre imitando el moviendo del otro, intercambiando la oportunidad de tener la iniciativa. La oscuridad no nos detuvo de dibujarnos como somos en realidad. Alto. Silencio. Risas. Caricias. Palabras. Besos. Frases. ¡Sorpresa! ¿Quién lo iba a decir? ¿Cuánto tiempo ha tenido que transcurrir antes de llegar a este momento? Ambos queremos consumarnos en el otro pero hay un alto. Nos volvemos frenópatas del siguiente movimiento. Los actores de esta travesía muestran señales de miedo e inseguridad arropados por los mantos de la ciudad de la esperanza. En verdad ha sido mucho el tiempo. El tiempo que tuvimos que esperar para esto. Para estar contigo una vez más, para recrear el primer beso, para sentirnos así, para que corra la adrenalina. Para detener el tiempo. ¡Tiempo! Todo es tiempo. Todo toma tiempo. Que no nos tome el tiempo.
¿Qué importa el tiempo?
La pasión recobró vida. Nos olvidamos de los ruidos de afuera. Fuimos libres de pensamiento y de movimiento. Juntos peleamos la batalla del final extasiante y juntos sufrimos por primera vez la metamorfosis hacia la hermosa dualidad de ser uno. Sólo existimos tú y yo, tú y yo en uno solo. Tiempo. Nuestra obra de arte se había consumado y guardado en el tiempo y en la memoria de nuestros sentidos: basta con cerrar los ojos para sentirlo fresco en la piel.
Aquel momento, aquel tiempo, aquel momento en el tiempo…me pregunto y te pregunto: ¿Ese momento en el tiempo significó algo? Se necesita tiempo para entenderlo. ¡Ay Einstein!

Arturo López es fotógrafo y amante de las lenguas. Arturo conduce el programa de radio: El Vórtice en Sabersinfin.com
“Si hay esperanza solo es esta
Si existe el tiempo es hoy
Si acaso hay vida solo es esta
Si existes tú existo yo”
(Fragmento de “Si acaso hay vida” de La Barranca)








