Catarsis
Minuto a Minuto

Nos vamos juntos haciendo viejos,
algunos sueños toda la piel.
Mordiendo el tiempo,
lamiendo el aire,
nos buscamos para evitarnos.
Y sin embargo aquí estoy
y sin embargo no me voy.
Caifanes.

Es que estás llena de sombras
y ensombreciste la casa
el nido estaba caliente
y acabó por enfriar
A veces duele mentirte la verdad
es que te veo acovachada
como una fiera acorralada
que solo a mí quiere atacar
Por eso dame sencillamente
lo que más te guste
y nada más.
Bersuit.


Catarsis.
Del gr. κάθαρσις, purga, purificación).
1. f. Entre los antiguos griegos, purificación ritual de personas o cosas afectadas de alguna impureza.
2. f. Efecto que causa la tragedia en el espectador al suscitar y purificar la compasión, el temor u horror y otras emociones.
3. f. Purificación, liberación o transformación interior suscitados por una experiencia vital profunda.
4. f. Eliminación de recuerdos que perturban la conciencia o el equilibrio nervioso.
5. f. Biol. Expulsión espontánea o provocada de sustancias nocivas al organismo.

Abre los ojos con dificultad después de tallarlos afanosamente, dándole un toque tétrico a su aspecto; pues el llanto de la noche anterior y el tallón hicieron estragos con el maquillaje que olvidó retirar de su rostro. Mecánicamente se levanta de la cama, voltea al otro extremo del kingsizeseparafamilias y él aún sigue ahí. Se levanta de la cama enfundada en ese camisón blanco satinado y de cuya caída se descubren sus dos pezones suplicando por el frío de la mañana, además de las costuras de un panty de marca resaltando un hermoso par de nalgas que manifiestan plenitud de una mujer de mediana edad y que bien podrían causarle hipo a cualquiera. La pesadez de los párpados y el cúmulo de días de constante zozobra de lo que podría ser de ella si este teatro se acabara, la tuvieron atada a la cama hasta entrada la mañana, cansancio crónico por la pesadilla nuestra de cada día; hastío prolongado, permanente, constante. La luz exterior lastima la vista entrando de manera avasallante a través de la ventana.

Se va a la cocina y se prepara un café amargo como los últimos años de su relación con el que aún duerme; sucesión incolora de albas y crepúsculos de rutina que se acumulan y envejecen; que cansan y llenan de tedio sus efímeras existencias. El calor del líquido humeante la reconforta, nunca está de más un traguito para aliviar de momento el vacío en las entrañas.

Se desnuda después de tomarse las aguas negras de su taza y se sumerge en la íntima y cálida sucesión de gotas en una ducha de purificación, de quererse arrancar la piel, de convertirse en otra. El cuerpo humeante y el suave escurrir del jabón líquido empleado en su aseo  hace casi imperceptible el fluir constante de lágrimas que se confunden con el agua; llora en silencio.

Ella sabe de antemano que es 50% responsable de esta derrota, para ambos. Cierra la llave de la regadera con poco afán, termina de bañarse sin haberse ahogado; para ahogarse hace falta menos que una regadera con agua emanando de ella, basta querer hacerlo.

Con un par de toallas; una envolviéndole el cuerpo y otra el cabello se dirige a su espacio favorito de la casa; el secreto de ella para seguir aguantando esta situación se encuentra a la vista de todos, una cuestión ordinaria, sencilla y simple. Detrás de las puertas del guardarropa se oculta su mejor amiga; ella misma reflejada en una luna de cuerpo entero donde se puede contemplar tal cual es, sin antifaz, ni máscara, sin fingir, y en donde durante horas se refugia por las tardes de soledad, donde se encuentra con su confidente perfecto; alguien que no la cuestiona alguien que repite y remeda lo dicho. Respetuosamente se repite a sí misma: -Usted necesita a alguien que la quiera, no algo con qué defenderse-.

De cara limpia,  blanca ahora sin maquillaje. Mientras se humecta la piel, esa piel que más de uno movido por la franqueza le ha conferido desear. Tararea una canción conocida mientras el vaho la deja sin rostro frente al espejo, le roba momentáneamente su identidad. Identidad que regresa al ritmo de su respiración. Ritmo cadencioso de su pecho anunciándole que está viva y que sólo es cuestión de tiempo y de ganas para volver a empezar.

hugo islas

 

Hugo Islas (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.) radica en Puebla, es amante de la música y las letras.


Péguenle a estas rolas para superar este catarro, catorce, catarsis:

Bersuit Vergarabat - Sencillamente
http://www.youtube.com/watch?v=e1ZdXN8oqO8&ob=av2e

Los Daniels y Natalia Lafourcade - Quisiera-saber
http://www.youtube.com/watch?v=KbtTp762h6o&ob=av3e

Bersuit Vergarabat - Desconexión-sideral
http://www.youtube.com/watch?v=3EyXtYALpBE

Vicentico - Cobarde
http://www.youtube.com/watch?v=IwS5kampnkk