Mi cielo
Minuto a Minuto

RADIO Sabersinfin.com

 

 

 

Mi pueblo es un pedazo de tierra seca; desierto perdido, tan desolado que su pobreza se duplica, pareciera como dicen: de fantasmas habitado.


La tienda y la cantina cumplen todos los servicios, los domingos los muchachos se dedican canciones que rompen el silencio de los días comunes. Una camioneta canta por sus altavoces.


Como si fueran accesorios reconozco al tendero, al borracho y a la muchacha bonita que para mi suerte siempre me mira. A veces no quisiera ir pa’lla, sé que mi madre y esa muchacha son lo único que me hace regresar, o quien sabe por qué.


Cuando pasa el tiempo y estoy en la ciudad, instintivamente me sacudo el pantalón y a mi reflejo le falta el sombrero para protegerme de su sol intenso y al aire fuerza para silbar y bailar girando sobre la punta de su pie. Poco a poco detiene su danza vertiginosa y deja gris el paisaje, siento que mi cuerpo se comprime.


Por las noches en el pueblo no duermo, me colmo del frío que a través de las tablas de mi casa se deja filtrar, así tengo el pretexto para contarle a mi perro del contraste que hay entre nuestro pueblo y la vida de por allá.


Al amanecer me nutre el cielo, satisfecho duermo sobre el árbol que es mi silla natural.


Lástima que tuve que irme, es que mi madre está muy sola, yo también la dejé porque mi pueblo sólo tiene una calle y mis pies anhelaban conocer nuevos senderos.


A veces creo acostumbrarme a las luces de la gran ciudad y a los enormes sopes que saben a dulce y me llenan tanto que me hacen olvidar.
Ya no tengo amigos, ni aquí ni allá, me confundo con el pos y el what por igual.


Cuando voy pa’l pueblo siento que un pedazo de cielo, de un cielo muy pobre, es mío y de nadie más.


Leticia_Daz_GamaLeticia Díaz Gama. Escritora radicada en Puebla, México.

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