Era la serpiente el verdadero ciempiés al inicio de la creación.
–Te he dotado de muchos pies –le dijo el Creador –porque he depositado en ti una misión: cuidarás mi Paraíso, y vivirás eternamente; para lograrlo, confeccionarás tus propias sandalias.
–¿Cómo he de hacerlo? –preguntó la serpiente.
–Te he dado inteligencia y astucia –le aseguró el omnipotente, y se ocultó en sí mismo.
El reptil admiró la belleza del Paraíso. Sintió fatiga al observar cada uno de sus pies. Pensó cien veces antes de dar un paso. Y se arrastró por los montes.
*Sabino Pérez Ramírez es integrante del Centro de Investigación y Difusión Latinoamericano del Repentismo C-Rima Octosilábicamente "Xóchitl Castro Reyes".
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