DE NUEVO EN CASA
Minuto a Minuto

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 Lanzó una rápida mirada a la enorme multitud que seguía a su líder. Recordó los nombres de todos aquellos rostros biena­venturados que tanto añoró volver a ver algún día.

 ¡Cuánto tiempo separados!

 Con lágrimas en sus ojos serenos caminó unos pasos. Ex­tendió los brazos mostrando en sus manos los vestigios de aque­llas heridas que los hierros le causaron.

 Con esa voz que conmueve espacios, armonizando dimen­siones y eternos planos, dijo, casi como si fuera un suave llanto:

 —¡Oh. LUZBEL! ¡Tú, el de la Suma Virtud! ¡Bienvenido se­as por siempre!

 Aquellas palabras, dichas con tanta esperanza en la Eter­nidad, lograron lo imposible. El enigmático y escalofriante ros­tro del visitante comenzó a cambiar de expresión.

 

      Primero imperceptiblemente, y después, claramente.

      Aquella perenne mueca de profunda melancolía que siem­pre ensombreció su bellísima faz empezó a desvanecerse poco a poco.

    Un chispazo de alegría recorrió todo su ser.  

 Dirigiéndose a su puesto en la Inmensidad, se colocó en su añejo lugar en la Vastedad. 

 La Luz más Bella entonó su embelesadora voz, y esparcién­dola más allá de todo fin y más allá de todo principio, volvió a cantar el Himno de la Creación y de la Vida.

 El Hermano Mayor había vuelto a casa 

 

[1] Fabio Alvarado García (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.), ha realizado trabajos de literatura, en especial ciencia ficción, estudios de álgebra, estadística y electrónica. Fabio Alvarado es Abogado y Maestro en Tecnología Educativa y Master en Física y Ciencia de Materiales.  El presente cuento forma parte de su primer libro Una pequeña ayuda y otros cuentos © (2002). Sabersinfin.com agradece al autor compartir su obra con nuestros lectores.