¡Cuánto han sufrido estos efímeros seres en su ya instantánea existencia por un arrebato de intolerancia e ira de aquél hermano mío que me vituperó ante todos haciéndoles creer que la culpa sólo era mía!
Lo he perdonado.
Es mi más querido hermano.
Espero que EL y TODOS hayan comprendido que la perfección no nada más se alcanza abusando del arrepentimiento.
También puede lograrse con el total control y dominio del pecado.
¡Sí que supieron aprovechar mi teoría asignándome un papel que no me correspondía!
Sin embargo, eso ya no importa. Hemos llegado al Fin y nunca más retornaremos. Impregnamos el bastión de sabiduría que ahora defienden con su vida esas inútiles criaturas, que algún día comprenderán que temieron a su benefactor y que veneraron a su castigador.
Ya que estamos a punto de volver a reunimos con ELLOS debemos olvidar viejas rencillas. En cuanto a MI, deberé desvanecer por cualquier medio, el nostálgico y sombrío semblante con el que siempre me han concebido".
A distancias y tiempos incomprensibles de medir la multitud de sutiles estrellas arribó a su destino. Cumpliéndose así el plazo señalado para el Reencuentro.
Otra pléyade de estrellas de vistosas figuras y llamativos colores se formó en dos líneas rectas a los lados de los recién llegados. Desfilando entre el espacio así dejado fueron pasando una por una las bellas luces viajeras.
De repente, conforme avanzaban, asumían su primitiva forma de identificación que tenían en aquel lejano y diminuto mundo azul.
Los áureos astros iban perdiendo su brillo hasta quedar exentos de toda luz envolvente.
Desprovistos de ella, caminaban ahora en dos extremidades, como aquellos seres que les temían y que espantaban su maldad con rezos y oraciones.
¡Qué ironía!.
La hermosísima faz del líder adquirió la belleza radiante de un pasado remoto pero nunca olvidado.
Tres de sus parientes más queridos, que tanto amaba y recordaba, formaban ahora a su diestra con la cabeza ligeramente inclinada. Con su silencio rendían tributo a su largo e indigno sufrimiento.
Allá, al frente, el Hermano Menor aguardaba su llegada.








