23 de octubre de 2014
Una mañana mi abuelita decidió desandar todas sus pisadas. Me fui tras ella pero por cada des-pisada que daba se convertía en más pequeña y ya nunca más pude verla. Yo en cambio crecía, hasta que llegó un día en que me convertí en abuela también. Ma-ñana temprano comenzaré a desandar mis pisadas y tal vez mi abuelita y yo nos encontremos.
© De esta edición: F. G. C. / Comunicación, Oralidad y Artes (COMOARTES)
© Los autores, de los textos que se publican amparados por las Bases del
Concurso Internacional de Microficción para Niñas y Niños “Garzón Céspedes”.
Cátedra Iberoamericana Itinerante de Narración Oral Escénica (CIINOE)








