El Mejor Juego
Minuto a Minuto

RADIO Sabersinfin.com

 

 

 

23 de octubre de 2014

Acercó la silla hasta el armario, le costó abrir la puerta supe-rior. ¡Era una misión muy arriesgada! Las bisagras crujían, se chi-vaban. Pero tenía que ser valiente. Sabía que la consola estaba ahí, que su padre la había guardado, que era el castigo por sus notas regulares; pero total, por un ratito, nadie se iba a enterar.

La vio, ¡esa funda guardaba su tesoro! Alargó la mano… De pronto se congeló, como una estatua de hielo. Había oído un ruido en el baño. Papá tardaba siempre bastante, pero ¿y si esa tarde…? Escuchó conteniendo la respiración: hablaba por el móvil, se reía. ¡Eso significaba que era algún amigo: estaría un rato de charla!

Continuó extendiendo el brazo, la alcanzaba ya con la punta de los dedos, un poco más, acercó el hombro hacia el armario. No respiraba, pero sacaba la lengua entre los labios, y eso ayudaba…

¡Al fin!

Bajó, colocó la silla en su sitio. Perfecto. Se refugió en su habitación sentado en el suelo, la espalda contra la puerta, para su-jetarla. Pero… ¡no estaba la consola! Había una libreta, un lápiz y una notita: Trabaja para mejorar. Papá y mamá.

© De esta edición: F. G. C. / Comunicación, Oralidad y Artes (COMOARTES)
© Los autores, de los textos que se publican amparados por las Bases del
Concurso Internacional de Microficción para Niñas y Niños “Garzón Céspedes”.
Cátedra Iberoamericana Itinerante de Narración Oral Escénica (CIINOE)

 

  1. Facebook
  2. Twitter
next
prev
next
prev

Hay 1496 invitados y ningún miembro en línea