
12 de noviembre de 2013
Abel Pérez Rojas realiza un enlace hasta Valencia España con Antonia Estarlich* corresponsal de la emisión, quien nos habla de la advertencia en envió el papa Francisco a todos los empresarios, políticos y personas en general que pretendan lavar dinero por medio de la iglesia.
El papa Francisco dice tenerlos calados. A todos aquellos que con una mano defraudan al Estado y con la otra dan dinero a la Iglesia. Dice Jorge Mario Bergoglio que para los “cristianos de doble vida” no hay perdón de Dios: “Se merecen —lo dice Jesús, no lo digo yo— que les pongan en el cuello una piedra de molino y los arrojen al mar”. Las palabras contra la corrupción se producen apenas tres días después de que, también durante la misa en la residencia de Santa Marta, el Papa clamara contra “los devotos del dios soborno”, aquellos que dan de comer a sus hijos pan sucio: “Tal vez deberíamos rezar por estos niños y jóvenes. Ellos también tienen hambre. Hambre de dignidad”. Jorge Mario Bergoglio, que siempre resalta la disposición de Dios para perdonar a los pecadores, quiso dejar clara ayer la diferencia entre un pecador y un corrupto: “Nosotros debemos admitir que somos pecadores, sí, todos, ¿eh?; lo somos todos. Corruptos, no. El corrupto está fijo en un estado de suficiencia, no sabe qué cosa es la humildad (…). La diferencia es que quien peca y se arrepiente, pide perdón, se siente débil, se siente hijo de Dios, se humilla, y busca precisamente la salvación de Jesús. Pero de aquel otro que escandaliza, ¿qué cosa escandaliza? Que no se arrepiente. Finge ser cristiano, pero lleva una doble vida. Y la doble vida de un cristiano hace tanto mal, tanto mal… Dice: ¡Yo soy un benefactor de la Iglesia! Meto la mano en el bolsillo y doy a la Iglesia. Pero con la otra mano, roba: al Estado, a los pobres… Roba. Esta es la doble vida”. Y esto merece, según el Papa, la piedra de molino al cuello. (Fuente: http://sociedad.elpais.com/)








