Fumando espero
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RADIO Sabersinfin.com

 

 

 

25 de marzo de 2014
- ConoSer Bien -
 
"Dejar de fumar es la cosa más fácil del mundo,
lo sé porque lo he hecho miles de veces".
Mark Twain
 
El tabaco es una de las mayores amenazas para la salud pública que ha tenido que afrontar la humanidad. De acuerdo a datos proporcionados por la OMS “el humo de esta planta mata a casi 6 millones de personas al año, de las cuales más de 5 millones lo consumen o lo han consumido y más de 600 000 son personas no fumadoras expuestas al humo ambiental. Cada seis segundos aproximadamente muere una persona a causa del tabaco, lo que representa una de cada 10 defunciones de adultos. A menos que se tomen medidas urgentes, la cifra anual de muertes podría ascender a más de 8 millones en 2030”.

La palabra tabaco proviene del árabe “tubbaq” que era como designaban a ciertas plantas medicinales que marean al usarlas, así que cuando llegó Colón a América, confundió el “pety”, palabra del guaraní con que se designaba a las hojas de nicotiana tabacum, con el tabaco. El tabaco es un producto originario de América y su composición incluye un alcaloide, la nicotina, que se encuentra en las hojas en proporciones variables, desde el 1% hasta el 12%, la cual la hace muy adictiva.

Los primeros cultivos de tabaco debieron tener lugar entre cinco mil y tres mil años a.C. y cuando se coloniza América, su consumo estaba ya extendido por todo el continente. Además de fumarse, el tabaco se aspiraba por la nariz, se masticaba, se comía, se bebía, se untaba sobre el cuerpo, se usaba en gotas en los ojos y se usaba en enemas. Jugaba un papel importante en los rituales de guerra ya que se soplaba sobre el rostro de guerreros antes de la lucha, así mismo se esparcía en los campos antes de sembrar, se ofrecía a los dioses, se derramaba sobre las mujeres antes de una relación sexual, y tanto hombres como mujeres lo utilizaba como narcótico.

El tabaco no constituyó un problema de salud hasta la Revolución Industrial, momento en el que comenzó su producción masiva. La publicidad, principalmente en los niños y jóvenes, se convertía en su modelo de comportamiento. La Unión Europea y la Organización Mundial de la Salud (OMS), intentaron prohibir en 2001 la publicidad del tabaco en todo el mundo. A partir de 2004, las empresas tabacaleras se vieron obligadas a especificar los aditivos que utilizan en su fabricación y todas las cajetillas se empezaron a comercializar con alguna  leyenda que hacía énfasis en lo dañino de fumar. Hoy se sabe que el humo del tabaco contiene más de 4000 productos químicos, de los cuales al menos 250 son nocivos, y más de 50 causan cáncer.

En México existen 17.7 millones de fumadores, de estos 12.30% son niños y adolescentes, cada fumador adulto consume 6.6 cigarros al día, mientras que los adolescentes fuman 4.1. Es el país más rezagado de la región latinoamericana en regulación de la venta y consumo de cigarros, registrándose aproximadamente 44 mil decesos al año asociados al tabaquismo; es decir, entre 114 y 122 diarios, que podrían incrementarse de manera alarmante.

De acuerdo a especialistas, el país requiere adoptar al menos dos acciones para disminuir el consumo del cigarro: aprobar una Ley federal que prohíba fumar al 100% en lugares públicos e incrementar los impuestos a estos productos.

Lleve fumando 30 días o 30 años, al dejar el cigarro investigadores afirman que: en 20 minutos, la presión sanguínea volverá a ser normal; en 8 horas, el índice de monóxido de carbono en sangre habrá disminuido a la mitad y el nivel de oxígeno volverá a la normalidad; en 48 horas, el riesgo de padecer un ataque al corazón habrá disminuido. No le quedará rastro de nicotina en el cuerpo. El olfato y el gusto volverán a ser normales; en 72 horas, los bronquios se relajarán y aumentará su nivel de energía; en 2 semanas, la circulación sanguínea se acelerará y seguirá mejorando a lo largo de las 10 semanas siguientes; de 3 a 9 meses después, la tos, los estornudos y los problemas respiratorios se disiparán, la capacidad pulmonar aumentará en un 10%; en 1 año, el riesgo de infarto habrá disminuido a la mitad; en 5 años, el riesgo de ataque cerebral será idéntico al de un no fumador; en 10 años, el riesgo de cáncer de pulmón será idéntico al de un no fumador; en 15 años, el riesgo de infarto será idéntico al de un no fumador.

Si usted fuma amable lector, decida si continuar con el cigarro o tratar de recuperar la salud alejándose de él, está a buen tiempo.
 
Jorge Rodriguez y Morgado 2Jorge Rodríguez y Morgado (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.) es catedrático universitario, conduce: ConoSERbien en Sabersinfin.com.
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