La mejor medicina: la felicidad
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"Hay más felicidad en dar que en recibir".
Hechos 20:35

Tres han sido las preguntas que han preocupado a los grandes filósofos de todos los tiempos: ¿Quién soy?, ¿De dónde vengo? y ¿Para dónde voy? Y es en la forma de abordarlas que se han desarrollado las grandes teorías que identifican desde la antigüedad a las diferentes corrientes filosóficas. Una de ellas establece que “lograr felicidad y plenitud es el propósito de nuestras vidas” (Michael Berg introducción al Zohar)  

El adjetivo “feliz” viene del latín felix, felicis con el significado de fértil. Para denotar el concepto de feliz el latín tenía tres adjetivos: fortunatus -colmado de suerte o fortuna; beatus –colmado de bienes o riquezas y felix –beneficiado por la fecundidad, Plinio decía que los árboles que no daban frutos se llamaban “infelices”. Se puede apreciar que las palabras más antiguas, las que definieron la naturaleza íntima del ser humano, desde hace miles de años, se han inspirado en la vida agrícola, permaneciendo hasta la fecha fieles a sus raíces.

Ejemplo de ello, se puede observar en la palabra “augurio” la cual tenía que ver con el deseo de un crecimiento en las cosechas, así mismo “leer” tiene relación con escoger o recoger el fruto que da la tierra; el “saber” nos recuerda el significado del olor y gusto de las plantas; la palabra “cultura” evoca el acto de cultivar los campos y “discernir” es cernir, pasar por un tamiz, nuestras ideas o sensaciones. Varios nombres propios no escaparon a esa tradición de relacionarlos con la agricultura, tan es así que Jorge proviene del griego “Georgos” con el significado de “labrador” o “el que trabaja la tierra”.

Por lo tanto, la palabra felicidad tiene sus raíces en la vida del campo y esta relación de la felicidad con la noción de fertilidad nos da una clave para entender los mecanismos que parecen hacer al ser humano dichoso. Un estudio realizado por la Universidad Complutense de Madrid indica que “Ser feliz está directamente relacionado con gozar de una buena salud. Una actitud positiva puede prevenir el desarrollo de enfermedades como depresión, estrés, insomnio, niveles inadecuados de colesterol y anorexia”.

Según el estudio, “la posibilidad de tener depresión en un grupo de personas más felices es nueve veces menor que entre quienes son menos positivos. La probabilidad de tener insomnio es cuatro veces menor”. Existe una relación bidireccional entre ser feliz y estar sano. "Ser más optimista beneficia al sistema nervioso, neuroendocrino e inmunológico. Por esta razón, los que son más felices, en general, sufren menos alteraciones cardio y cerebrovasculares y, como su sistema inmune se refuerza, disminuyen las posibilidades de contraer enfermedades".

El problema surge en cómo buscar la felicidad ya que muchos la buscan, pero sin saber dónde, y en su búsqueda sólo encuentran un gran vacío. No dándose cuenta que esa felicidad es cuestión de actitud y ser positivo siempre. El estudio recomienda que para traer felicidad a nuestra vida y vivir sanamente se debe: Estar en contacto con amigos y conocidos; Pasar más tiempo con nuestros familiares; Participar en alguna labor social; Mantenerse saludable mediante ejercicio y comer alimentos nutritivos; Mantener un peso adecuado; Descansar bien, etc.

La felicidad es una elección y pocas cosas pueden ser más saludables que la simple decisión de serlo. Todos queremos ser felices, pero en realidad no somos capaces siquiera de definir qué entendemos por felicidad. Por una parte la vemos como algo que está fuera del momento presente y por otra parte la advertimos como un logro a conseguir. Vemos la felicidad como un objetivo, una meta a alcanzar, algo que debe ser logrado por esfuerzo de conseguir el objetivo que pensamos que es lo que nos hará felices.

La felicidad no es algo a lograr, no es la realización de un anhelo ni material ni espiritual, no es una proyección en el tiempo, no es algo que se haya que luchar con esfuerzo, no es nada de eso. La felicidad es un estado mental, o si se prefiere en palabras más esotéricas, es un estado de conciencia. No se es feliz por tener esto o aquello, se es feliz cuando nos damos cuenta que podemos ser felices en la realidad en que vivimos. La felicidad es un estado interno e independiente de las circunstancias externas.

Por lo tanto amable lector, la felicidad no la tenemos que buscar fuera, está en nosotros, al final usted tiene la última opinión.

Jorge Rodriguez y Morgado 2Jorge Rodríguez y Morgado (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.) es catedrático universitario, conduce: ConoSERbien en Sabersinfin.com.

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