Hombres mirando...nos
1 de agosto de 2012
Vale la pena detenerse algunos momentos de nuestras vidas para saber si nuestras relaciones cotidianas están siendo seguras, igualitarias, justas y nutritivas.
Para lograr mirarnos es importante detenernos a reflexionar sobre ello, implica tomar nuestras responsabilidades para hacer los cambios necesarios, revisarnos sobre las maneras de ser hombres y de qué manera nos relacionamos con las mujeres y con otros hombres.
Culturalmente los hombres aprendimos a controlar nuestra vida emocional y a las personas que queremos. Aprendimos a reprimir la ternura, a imponernos como como seres superiores que ordenan cómo deben ser nuestras sensaciones, nos limitamos la oportunidad de disfrutar momentos gratas con nosotros mismos tal vez por el miedo a reencontrarnos en episodios de violencia.
En las relaciones de pareja, los hombres buscamos reforzar nuestra identidad masculina con el control y dominio hacia nuestras compañeras, se les busca imponer las formas de cómo queremos que se comporten, piensen o hablen. Con estas prácticas de los hombres hacia las mujeres, imponen sus formas culturales, es decir los hombres queremos que nuestras parejas adopten nuestras culturas por encima de sus deseos y necesidades.
Con otras personas que queremos, probablemente buscamos imponernos desde nuestras autoridades, es decir, aquellas figuras que son superiores a las demás, invadimos sus espacios seguros y queremos que hagan lo que nos satisface a nosotros como varones, pues de esta manera reafirmamos nuestra identidad masculina “tradicional”, basada en la violencia hacia las personas y a nosotros mismos.
Para ir cambiando, los hombres necesitamos estar conscientes de cómo nos relacionamos con nosotros mismos y con las demás personas. Qué es lo que percibo y cómo pienso de aquello que percibo, los pensamientos que giran alrededor de la situación que vivo nos puede poner en la predisposición mental con ideas violentas y por lo tanto si no paramos estas formas de procesar nuestros pensamientos, ejerceremos conductas que dañarán a las personas con las que nos rodeamos y también a nosotros mismos.
Los hombres necesitamos crear diálogos y acercamientos honestos y sinceros con nosotros mismos, hacerlo implica parte de los cambios fundamentales para una mejor calidad de vida, para ello es importante crear armonía en las relaciones cotidianas, aprender a escucharnos sin juzgarnos, vivir y resolver creativamente nuestras experiencias dolorosas.
En la medida que hagamos lo cambios notaremos las ganancias con nosotros mismos y que impactará positivamente en nuestras relaciones con las demás personas. Los hombres tenemos la oportunidad de desarrollarnos como seres sinceros.
Si te interesa saber más de esta reflexión que te comparto, puedes encontrar la base teórica en el libro La violencia masculina en la pareja, autor: Felipe Antonio Ramírez Hernández, editorial Pax- México.

*Cirilo Rivera García es capacitador, tallerista y conferencista en temas de Perspectiva de género, masculinidad, violencia masculina y violencia familiar. Comentarios y sugerencias: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. - hombresmirandonos.blogspot.mx
Si te interesa acudir a un grupo para hombres contra la violencia en las familias, informes al 22 21 81 93 02








