Retorno a la presencialidad, un cambio físico y emocional
Minuto a Minuto

12 de marzo de 2022

“Después de dos años de pandemia, volver a la presencialidad es un reto para las instituciones y sus estudiantes, ya que en este tiempo de virtualidad se generaron adaptaciones y nuevos hábitos en cuanto a la rutina académica, la forma de aprendizaje ha cambiado y al retornar es necesario desaprender y realizar ajustes importantes”.

Así lo considera la fonoaudióloga y psicóloga Judy Costanza Beltrán Rojas, candidata a Doctora en Neuropsicología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Bogotá.

Durante el tiempo de la pandemia, los estudiantes tuvieron que sortear retos comunicativos como tomar clases virtuales, tener poca interacción entre los compañeros de clase y no poder descifrar y entender los mensajes enviados, lo cual hacía que se presentaran malentendidos.

“No poder ver las expresiones faciales de los compañeros, escuchar los susurros de los profesores o los compañeros en clase, y las dificultades de conexión fueron algunos de los problemas que debimos enfrentar en la virtualidad”, recuerda el estudiante Pedro José.

Encuesta

El Centro de la Comunicación Humana (CCH) de la Facultad de Medicina realizó una encuesta a 65 estudiantes, con el fin de conocer sus percepciones sobre los retos del retorno a la presencialidad, la cual arrojó que el 38,5 % consideran que la mayor dificultad es organizar su tiempo, el 35,4 % el cambio de rutina, y el 13,8 % superar la inseguridad por COVID-19, pues sienten que la pandemia no ha terminado, y les da temor comunicarse con sus compañeros.

Al respecto, la fonoaudióloga Beltrán menciona que “en la mayoría de los casos los jóvenes se adaptan con facilidad a los cambios y lo demostraron durante el tiempo de la pandemia, pero no debemos olvidar que a pesar de esta facilidad, la pandemia y la migración intempestiva a la virtualidad dejó un sinnúmero de secuelas que debemos solventar en el retorno”.

Por otro lado, el 39,1 % de los encuestados consideran que se sienten bien preparados para el retorno a la presencialidad, mientras el 34,4 % que se sienten “regular”, y solo el 14 % manifiestan que se sienten “excelente” para retornar al campus.

Recomendaciones para re-adaptarnos

“Es muy importante que los jóvenes universitarios estén dispuestos a afrontar un cambio y lo asuman. Prepararse emocionalmente es reactivar el deseo de ir a la universidad, de disfrutar del campus y de la compañía de los amigos. Además, se debe disminuir el tiempo que pasan en las redes sociales (Facebook, Twitter, Instagram, TikTok, entre otras), con el fin volver a las rutinas diarias”, señala la fonoaudióloga Beltrán.

Agrega que “los hábitos y habilidades sociales cambiaron drásticamente por el largo periodo de aislamiento y soledad, lo cual propició un alejamiento de las reuniones y de la vida social en general, actividades que con la presencialidad se deben retomar poco a poco”.

“Debemos prepararnos físicamente, pues la presencialidad nos demanda más horas de estudio, desplazamientos y agotamiento, por lo cual debemos dormir de 6 a 7 horas diarias sin interrupción para tener un buen aprendizaje y atención”.

“En cuanto a los cambios académicos, tener en cuenta que ya no se tomarán pantallazos o se escucharán las clases grabadas, es decir que la clase deja de ser unidireccional para volver a ser participativa y colaborativa”.

La especialista recomienda además que “para gestionar el tiempo se deben evitar comportamientos como el ‘río de las excusas’, las series de Netflix, las siestas interminables, las largas horas de los juegos en línea, las distracciones y el ‘bosque’ de las redes sociales, en las cuales se va el tiempo sin darnos cuenta”.

“También es importante mantener la motivación a corto, mediano y largo plazo, lo cual se puede materializar en darse un gustico o gratificación, con el fin de que la motivación se mantenga o aumente para realizar las tareas poco agradables”.

Se debe buscar ayuda en caso de presentar signos de depresión o dificultades en el retorno a la presencialidad, como no sentir agrado o placer por algo que le gustaba, llorar fácilmente, perder o ganar peso rápidamente sin ningún motivo, estar irritable o enojado constantemente, tener sueño todo el tiempo, o recurrir al consumo de alcohol, cigarrillo o sustancias tóxicas.

Para ello, la Universidad y sus dependencias de Bienestar Universitario, el CCH, la división de Salud Estudiantil, el sistema de acompañamiento, entre otras, se encuentran a disposición de los estudiantes. “Es mejor prevenir y solicitar una ayuda a tiempo”, señala la docente.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co