Fantasía vs mentira (Artículo)
Minuto a Minuto

 

 

 

8 de enero de 2022

 

Siempre amé los 6 de Enero.

La noche previa dormía a los saltos. Y era muy emocionante cuando sentía el crujir del papel, porque eso significaba que mamá estaba llevando los regalos a la sala.

La verdad, lo que menos importaba era lo que ocultaban los papeles. Lo que me fascinaba era el clima de magia, la sorpresa.

En eso fuimos niñas muy favorecidas, siempre tuvimos regalos, y la hermosa sensación de la vigilia.

No recuerdo el tiempo que creía en los Reyes, pero sí el día que Clara rompió mi fantasía, me dolió, me hubiera gustado permanecer en ella.

De todos modos, la evolución del pensamiento se encargaría en su momento de mostrarme que sólo podría ser una fantasía. Entonces, ¿para qué acabar antes con el encanto?
Hay gente que confunde fantasía con mentira, y son cosas distintas.

La fantasía crea una realidad alterna que si el niño la cree es porque su cerebro aún no diferencia realidad de fantasía, y por ende puede creer en carruajes con renos que andan por el cielo, o en 3 hombres que recorren en camello en una sola noche, el mundo entero, repartiendo regalos... Nadie que ya diferencie realidad de fantasía puede creer que eso puede ser posible en la realidad primera. No hay mentira al contarle la historia ficticia, sino estimulación de la imaginación, sino meterse en el mundo del niño dónde todo es posible. Ya madurará y se dará cuenta por sí solo de que lo que le dijeron era fantasía. Y si no se mezclara con el concepto de mentira (lo que se hace), no tiene sentido que el muchacho se sienta engañado o decepcionado. Si eso ocurre es porque nadie le ha mostrado la diferencia entre mentir y fantasear (es muy posible que el adulto no la sepa). Para hablar de mentira hay que esperar que el cerebro del niño madure y perciba la diferencia entre lo que ocurre y la distorsión de esa realidad.

Recién luego de que el niño pueda diferenciar realidad de fantasía, se puede aplicar el concepto de mentira (distorsión de lo real).

Otra cosa es la creación que no distorsiona realidad ninguna sino que crea otra realidad, y eso puede durar toda la vida, y es normal en seres que poseen ese talento, pues ahí no hablamos de mentirosos, sino de artistas.

Ahora, la distorsión de la realidad ya no será buena cosa, ni implicará un comportamiento normal o adecuado más allá de los 8 años (edad promedio de la maduración neurológica que permite percibir la diferencia entre ambos planos, al menos en nuestra cultura, y época, ya que para esa maduración se dé según marcan los manuales de psicología evolutiva, los estímulos externos inciden). Y hay que dejarle muy claro la diferencia entre crear y mentir, para evitar que mienta.

Pero antes, el niño vive en un mundo propio de la percepción del Realismo Mágico, y estimular eso puede ser crear una base para la creación que pueda llegar, más allá de los límites de la infancia a enriquecer su vida y la de otros. O sea, surgir al universo del arte.

 

 Silvia Martínez Coronel es profesora de Literatura, escritora y crítica.
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