Amarse y respetarse a uno mismo, clave de las personas exitosas (Artículo)
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13 de marzo de 2021

 

Es común escuchar que para triunfar en la vida es necesario quererse y respetarse. No se concibe a una persona exitosa que no se quiera y se respete.

Maslow reconocido psicólogo humanista (1908-1970) estudió al hombre de una forma global atendiendo a todas sus necesidades, y afirmó que la satisfacción de necesidades básicas da lugar a la generación sucesiva de necesidades más altas. Esto significa: partiendo de las necesidades fisiológicas satisfechas, tiende a buscar satisfacción a sus necesidades psicosociales secundarias; distribuidas en una escala jerárquica de seguridad, pertenencia, reconocimiento y autorrealización. Necesidades que actúan como motivación en todo ser humano para llegar a la autorrealización latente en todo momento.

Los doctores en Psicología y Ciencias de la Cooperación, Alejandro Loli y Ernestina López, escriben en su tratado de Psicología funcional: Tomando en cuenta que no existen conductas sin causa que las motiven, las necesidades son evaluadas en la persona, de acuerdo al grado de autoestima alcanzado y valores aprendidos que reprimirán o le darán fuerza a la acción.

A lo anterior se comprende que la autoestima y los valores son trascendentes en la formación de la personalidad y se consideran instancias de regulación de actitudes y comportamiento del individuo.

El concepto de autoestima es reconocido en nuestro medio como conciencia, opinión y reconocimiento de diversos valores que conforman la personalidad. bases de una óptima relación interpersonal. Orgullo que cada persona tiene de su dignidad humana. Libertad y voluntad de cada uno para decidir equitativamente y actuación con responsabilidad frente a los demás. Manifestación de potencialidades que crecen y se desarrollan buscando la autorrealización, ejercicio descubridor de talentos y habilidades insospechadas, permitiendo el crecimiento de la autoestima que impulsa cambios positivos.

En los centros educativos se constata que el fracaso de los jóvenes en la evaluación de su comportamiento; es la baja autoestima. Notorio y difícil trabajo lograr en ellos anhelos de superación, cuando están marcados con títulos de “bueno para nada, “eres un inútil” y otros despectivos conceptos. Jóvenes marcados desde la infancia, por falta de amor de sus padres o la ausencia de ellos, o por múltiples razones que van desde descuido familiar por ignorancia, hasta un defecto físico. Cuando falta el amor en un individuo falta todo. En este caso hablando de los jóvenes ellos se sienten desamparados, mal queridos, y desde luego presas fáciles para oscuros caminos; porque su autoestima está por el suelo. Es común escuchar excusas de los padres, como “No sé qué le pasa a mi hijo, tiene todo”, entonces ese todo habría que analizarlo. Cuando escuchamos “Le doy todo a mi hijo, no quiero que sufra lo que yo padecí” y ese “no quiero que sufra lo que yo padecí”, habría que analizarlo. ¿Tenemos claro que el valor como persona no se mide por satisfacción de bienes? ¿Entendemos que la capacidad de sentirse realizado, es portador de beneficios para los demás y produce bienestar y autoestima? ¿Comprendemos que autoestima es independencia, confianza en sí mismo, proyectos de vida, objetivos, metas, y tener un concepto positivo de lo que se es y se quiere llegar a ser, sin prepotencia ni egolatría?

Reconocer los propios derechos y obligaciones es respetarse a sí mismo y forma segura de reconocer e identificar las necesidades de los otros. Practicando la cooperación y solidaridad para vivir en armonía dentro de una sociedad.

Dice Virginia Satir:

La vida es un viaje maravilloso al mundo de nuestras posibilidades.

Usted tiene la palabra. ¡Salud señores!

Merced Sarahí Jarquín Ortega es originaria de la Sierra Sur del estado de Oaxaca. Autora de múltiples cuentos, ensayos, poemas y novelas. Ha participado en diversas antologías literarias. Es integrante del Círculo de Escritores Sabersinfin.
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