Amarse a sí mismo es encontrar el equilibrio del amor compartido (Artículo)
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7 de marzo de 2021


Una reflexión del amor a sí mismo

 

¿Nos amamos? Es una pregunta que puede tener múltiples connotaciones, la literatura acerca del amor en todas sus facetas implica respuestas que podríamos adoptar, pero en eso a veces dispersamos el entendimiento.

Amarse a sí mismo no puede estar separado del respeto y la comprensión de nuestra individualidad y la de otros. Cuántas veces escuchamos “si no te amas no puedes amar a otros” o “Es un egoísta solo se ama a sí mismo.” Frases de una controversia cuestionable.

Erich Fromm en su libro el arte de amar escribe… “la satisfacción en el amor individual no puede lograrse sin la capacidad de amar al prójimo” y agrega “…Es creencia común que amar a los demás es virtud y amarse a sí mismo es egoísmo,” pero hace una referencia comprensible, a partir de la pregunta: ¿Es su egoísmo idéntico al amor así mismo o es la causa de la falta de este último?

Expresa entonces: …si es una virtud amar al prójimo como a uno mismo, debe serlo también -y no como un vicio- que me ame a mí mismo puesto que también soy un ser humano; y concreta… pero si solo sabe amar a los demás no sabe amar en absoluto.

Con estas premisas, significa que el amor a los demás y el amor a nosotros mismos no es contradictorio. En todo individuo capaz de amar a los demás se encuentra una actitud de amor a sí mismo.

Los conceptos sicológicos básicos, expresan: “no solo los demás sino nosotros mismos somos objeto de amor. El amor genuino constituye una extensión de cuidado, respeto, responsabilidad, servicio y compasión. La capacidad y esfuerzo de amarnos y desear el bien a los demás es crecimiento realización y felicidad mutua.

¿Dónde comienza el amor a sí mismo y el egoísmo como actitudes? Sabemos, una persona que no se ama es insegura y desconfiada, vive frustrada, y se siente incomprendida, intentando siempre llamar la atención o también querer pasar inadvertida, tiende a la dependencia emocional buscando la aceptación de otros. Permisiva de actitudes que lo lastiman para no perder a esas personas que dicen quererla. Encuentran dificultad de negarse y exigir sus derechos; sacrificando su propio ser por la necesidad de amor, a costa de sufrimiento. No le importa autoexigirse, ni darse libertad de errar. No reconoce sus virtudes y debilidades, no se acepta como es y tampoco reconoce en otros lo mismo. A la par, en el egoísmo las premisas apuntan a desear todo lo bueno para nosotros y desafanarnos de los demás, “¿por qué tendríamos que amar a otros como a nosotros mismos? ¿de qué sirve si cada quién se las arregla cómo puede? mi amor es para mí. Si amo a alguien se lo debe merecer. Mi amor es muy valioso, solo amaré a quienes me aman. Existen personas en el mundo dignas de odio y hostilidad, y los que me denigran me odian ¿cómo puedo amarlas?”

¿Actitudes y respuestas ciertas, que demuestran el innegable precepto ético de convivencia? ¿Manifestación probada de instintos naturales no gobernados?

Amarse a sí mismo es encontrar el equilibrio del amor compartido. El que se ama está en paz consigo y encuentra salud y bienestar. Es una realidad que el amor es inherente a la condición humana.

Usted tiene la palabra. ¡Salud señores!

 

Merced Sarahí Jarquín Ortega es originaria de la Sierra Sur del estado de Oaxaca. Autora de múltiples cuentos, ensayos, poemas y novelas. Ha participado en diversas antologías literarias. Es integrante del Círculo de Escritores Sabersinfin.

 

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