¿En qué radica el valor educativo de la familia? (Artículo)
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16 de enero de 2021

 


Una familia es un grupo de personas que tienen lazos de parentesco, costumbres y hábitos comunes. “Unidad social mínima constituida por el padre, la madre y los hijos”. Conceptos sociológicos válidos para el tema.

Desde el punto de vista antropológico “La familia es una dimensión constitutiva del ser del hombre, gracias a esa dimensión el ser humano adquiere su identidad subjetiva que se relaciona con la obligación solidaria dentro del núcleo familiar y con fines de una sociedad estable”. Sin ahondar en principios del Derecho Jurídico del anterior concepto, vamos a interpretar el pensamiento del ilustre filósofo Aristóteles, respecto a una de las tres relaciones sobre la familia que manejó en su filosofía y que se refiere a la relación entre padres e hijos.

Para Aristóteles la realización y el sentido de la historia humana se cumple en un espacio temporal que inicia en la vida doméstica y culmina con la constitución de la vida civil. Si la historia va de lo privado a lo público, de la casa a la ciudad, significa que el comienzo mismo está en la casa familiar, la aldea, reconociendo que la Polis (ciudad estado) abarca familia y aldea; concentrados ahí los mejores bienes humanos dirigidos al bien común.

Interpretando el pensamiento Aristotélico de orden funcional, concluimos: si la ciudad es un conjunto de familias, antes de adentrarse en un análisis social, y de gobierno, primero hay que analizar el gobierno y funcionamiento de la familia. El hecho del buen gobierno en la familia será adquirir los dones necesarios e idóneos para poder vivir y cumplir sus cometidos en la vida social. ¿Cómo? ¡Educando a la familia!

Filósofos, sicólogos, sociólogos y estudiosos del tema han concluido como lo expresa Erich Fromm en su libro Psicoanálisis de la sociedad contemporánea. “Las familias son un reflejo de nuestra sociedad y cultura”. Y nos quedamos ahí con la impotencia del asunto ¿y entonces? Pues volvamos al principio.

“Con el afecto familiar, la delicada autoridad, la comprensión de necesidades de acuerdo a las leyes biológicas, se forman hijos espiritualmente sanos”.

“La familia consciente educa en la libertad y la forja constante de hábitos y actitudes morales de la vida emocional”.

Si las sociedades cambian y se dice que los valores son relativos, debemos retomar referentes del buen vivir en la sociedad. La búsqueda del bien, el respeto a la vida, la promoción de la verdad y la libertad, lealtad, generosidad, gratitud, compasión, esfuerzo y otros, son valores y virtudes que forman la buena educación y no cambian. Si la educación busca el desarrollo pleno de la persona y la base de decendencia somos los padres; tenemos la responsabilidad y el compromiso de construir junto con nuestros hijos: una mejor sociedad.

La comprensión amable y delicada de la autoridad de los padres, y los medios para una educación familiar, tendrán un innegable valor social y de servicio para los demás.

“El valor educativo de la familia, radica en la posibilidad de que mejor que en la escuela, ella podrá atender armónicamente el buen desarrollo de sus hijos”.

 

Merced Sarahí Jarquín Ortega es originaria de la Sierra Sur del estado de Oaxaca. Autora de múltiples cuentos, ensayos, poemas y novelas. Ha participado en diversas antologías literarias. Es integrante del Círculo de Escritores Sabersinfin.

 

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