Estrategias para el desarrollo de las competencias en la expresión oral y escrita
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luis fernado paredes porras tuxtepec.jpgEstrategias para el desarrollo de las competencias en la expresión oral y escrita
 
 
Parte I

!...y el Mano Negra no se raja!
Una historia detonante
 
 
Luis Fernando Paredes Porras*

 

Los niños y los borrachos siempre dicen la verdad
Refrán popular.

Raja, sin acento, pica; con acento …¡pues no!

El lenguaje es provocativo…


Aprender a leer y escribir es un acto que transforma al ser humano. Sólo el hombre lee y escribe. La escritura es la prolongación de uno mismo y la lectura es un acto tan íntimo, que hay quien experimenta la sensación de verdadera comunión con un autor.

Leer y escribir es cosa de humanos y por lo mismo, es vehículo de manifestación de los matices de nuestra condición.

En México, lo sabemos bien, no leemos ni escribimos como deberíamos hacerlo; cifras, datos duros,  son pruebas contundentes de nuestra falta de competencia en las habilidades lectoras. Y ahí están las pruebas internacionales y sus resultados.

Pero independientemente de ello, cuando se descifran las palabras o se codifican, la magia se da, y el ser humano se proyecta, se extiende, se expande mediante el lenguaje escrito. Los niños que aprenden a leer y escribir experimentan un nuevo nacimiento, simbólico claro está, pero nacimiento al fin. De pronto, un mundo de información está al alcance de su entendimiento e infinitas posibilidades graduales de expresión están a su servicio. Emociones que encuentran salidas, poder que dan las palabras para sugerir, imaginar, describir…el lenguaje y su uso es provocativo.



¡A rajarse a su tierra!


El poder que da leer y escribir, los niños lo descubren a partir de las experiencias que tienen con él, - y no nada más los infantes - y esto lo supo a muy temprana edad, a las 8 años para ser precisos, el niño que hasta ahora ha sabido guardar su identidad ( saber escribir da la posibilidad de firmar con un seudónimo). Se sabe que estudia aún la primaria y que asiste a una escuela de la Cuenca del Papalopan. Sin saberlo,  su actuar ha sido motivo de reflexión en una reciente reunión de maestros de otra escuela primaria de la misma ciudad Tuxtepecana, que analizaban el fenómeno de que los niños pintan y escriben todo tipo de recaditos en los baños. La indignación de una maestra era el motivo del cónclave educativo, pues en el baño de los varones había aparecido un corazón pintado, en cuyo interior se  leía su nombre y la leyenda “anda con sutanito”. La aflicción de la mujer era que llegara a oídos de su marido,  provocándose  un conflicto familiar por la  travesura infantil, así que para acabar con ese mal, los convocados debían tomar decisiones para frenar y acabar con tales expresiones difamatorias.

Citó el Director al personal, expuso el caso y comenzaron las quejas y anécdotas, y ahí es donde salió a relucir la experiencia que “le pasó a la prima de una maestra amiga del maestro que lo contó”.  Me entero de esta historia no por boca de éste,  sino por una amiga mía que estuvo en dicha reunión, y ahora yo se las cuento tal y como recuerdo que me la contaron y que he decido llamarle:  “ y el Mano Negra no se raja”.



Cierro los ojos y…


Dicen que “el Mano Negra” hizo de las suyas a finales del ciclo escolar, cuando ya podía unir los grafos y formar palabras para extenderse, cual alcachofa, sobre la faz de la tierra. Su debut lo hizo el día que su tierna maestra, después de contarles un cuento en donde se describía a una persona, pidió pasaran al pizarrón para escribir una característica de ella. Los ejemplos eran: mi maestra tiene el cabello corto y mi maestra esta casada – estos ejemplos los dieron los niños orientados por la docente- .

Cuenta mi amiga que el maestro que contó lo que le pasó a su amiga, lo contó  así:

- Ahora mis niños van a es escribir en el pizarrón algo de su maestra y para que sea sorpresa, vamos a  cerrar los ojos y recostarnos sobre nuestros brazos. Voy a contar hasta 100 y quien quiera pasar al pizarrón a escribir algo, pues toma el plumón y lo escribe donde quiera.

- ¿De qué color? - . pregunta casi obligada de los párvulos.

- Del que más les guste, rojo, negro o azul, bueno, ahora todos con los ojos cerrados que comenzaré  a contar: 1,2,3,4,5,6,7…35..,46..,78…,98,99 y ciennnnnnnn. Vamos a leer lo que escribieron


Dicen que se podía leer “mi maestra es buena porque no regaña”, “mi maestra es joven”, “mi maestra se peina bien”, “mi maestra se llama Lupe” y la frase que dejara estupefacta  a la maestra bien peinada, bonita y buena: “mi maestra es puta”.


La joven educadora,  dada su formación, sabía que no podía mostrar enojo sin antes explorar el contexto que motivó a escribir a esa niña o niño (no se sabía quien lo había hecho) y por ello con toda la naturalidad del mundo y ante la mirada escudriñadora de los niños que sabían que era “una  mala palabra”, preguntó quién lo había escrito. El silencio fue la respuesta hasta que una niña dijo:

 
- Pues yo no vi, porque tenía los ojos cerrados
- ¡Debe haber sido ese niño grosero que siempre anda pegando! – sentenció la más aplicada del salón.
- Bueno, bueno, no vamos a acusar a nadie si no estamos seguros, además no pasa nada. Sólo que no me gusta esa palabra …pero ahorita lo arreglamos. Vamos a cerrar otra vez los ojos, contamos todos juntos del uno al 50   y quien lo haya escrito, pasa al pizarrón, lo borra y ¡listo!! Nadie se tiene que enterar quien fue; con que no lo vuelva escribir se arregla el problema;  ¿están de acuerdo?

- Síiiiiiiiiiiiii

- Muy bienm entonces cabeza abajo… recargada entre los brazos…nadie mira, no se vale hacer trampa……1, 2..

-TRESSSS, CUATROOO, CINCOOOO……48, 49 Y CINCUENTAAAAAAA.


Y es en este momento cuando comenzó la leyenda que hoy les narro, pues efectivamente, se había borrado la frase para dejar lugar a esta otra:

- chingue a su madre la maestra, el mano negra no se raja

(pido disculpas por no escribirlo tal como lo escribiera el niño, pero como ya dije, a mi me lo contaron).


Así que como verán compañeros, - acotó el maestro que narró la experiencia - el problema lo tenemos en todas las escuelas, no nada más aquí en Tuxtepec.

- Pero el problema comienza desde la casa – afirmó la maestra de quinto - que escuchan una serie de palabrotas… etc. etc. etc. y más etc.


Depende….


Esto que les cuento, que me contó mi amiga el día de hoy, me hizo pensar en las competencias para la expresión escrita, en la forma en que en esta región Cuenqueña se usan las groserías; en lo que escribiera Octavio Paz sobre este lenguaje prohibido; en los encuentros celebrados en Tlacotalpan donde un grupo de personas tienen el gusto de rimar groserías  en un evento denominado el Foro de la Décima Irreverente; en la educación cívica y hasta en un luchador con un guante y capa negra, que por supuesto se llame “el mano negra”. También me hizo pensar en la India, sus camellos y elefantes, en donde los reyes, los Rajá se la pasan dando ordenes, - o al menos eso me gusta pensar que hacen los reyes en la India de mi fantasía infantil, que tiene como referente de la cultura oriental, a las 1001 noches-.

Como todo en esta vida, podemos analizarlo desde tres puntos  de vista básicos: lo positivo, lo negativo y lo interesante. Es decir, y sintetizando, todo DEPENDE…


    Pero eso se los cuento después, ahora voy a cerrar los ojos para imaginarme en plena acción a “el Mano Negra” que, como ya lo sabemos,  no se raja.

Continuará…

 

* Luis Fernando Paredes Porras ( Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.) es director del proyecto Las 1001 Voces y Colectivo a favor de la infancia , el cual consiste en desarrollar el pensamiento crítico de los niños a través de la comunicación. Luis Fernando Paredes Porras es conferencista y facilitador en educación. 

 
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