Soledad y Alienación en la Sociedad Contemporánea
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RADIO Sabersinfin.com

 

 

 

13 de febrero de 2015

- La Historia Jamás Contada -

Mañana se celebra una vez más el “Día del Amor y la Amistad”, de origen y datación inciertos, que de ardid para incitar al consumo, llega a convertirse en drama existencial para los que no pueden disfrutarlo, siendo el amor, esa emoción idealizada hasta el ridículo por la mercadotecnia, también responsable de esto al inducir un mal de amores por ausencia del objeto amado.

La cuestión de por qué la gente responde masivamente a tan burdos reclamos comerciales, podría explicarla una simple inferencia lógica: si alguien realiza un ritual para conseguir o asegurarse compañía, es porque se siente SOLO(A). Y es cuando aparece la alienación –de alienus, ajeno-, al tener que ser otro que uno mismo para ser aceptado por los demás –que, irónicamente, atraviesan por el mismo trance-.

celularEs la razón detrás de comportamientos no por comunes menos desconcertantes, como la virtualmente obligatoria visita semanal al antro –por definición, “lugar oscuro, maloliente y peligroso, como el cubil de una fiera”-, antes reservado a los buscadores de emociones fuertes.

La alienación no permanece en lo objetivo-social, discernible desde la Sociología, sino que alcanza lo subjetivo, como la conciencia y la identidad, llegando a desembocar en casos extremos en psicosis: la desconexión –a veces definitiva- de la realidad. Así surge una multitud de comportamientos que, lejos de expresar la incoercible originalidad del individuo, que estaría abandonando los patrones convencionales para conseguir sus fines, son en realidad pantallas o coberturas para ocultar su incapacidad de comunicarse con los otros. Una primera modalidad histórica contemporánea habría sido encerrarse en una habitación y poner el receptor o reproductor “a todo ruido”, para aislarse comunicativamente del entorno. No son raros los reportes de episodios psicóticos derivados de esta práctica.

También está el vagabundaje, como entre los indigentes de las calles y su característica hostilidad hacia quienes intentan comunicarse con ellos. Una categoría en aumento son los beatos de las distintas Iglesias que, refugiándose en sus templos y Libros Sagrados, evitan participar en la marcha del Mundo, poniendo como coartada la corrupción de éste. Y las señoras –y señores también- que deciden vivir en el mundo irreal de las telenovelas –que para ellos es todo lo contrario-, con cuyos personajes sostienen animadas –y a veces airadas- conversaciones.

Y por último los usuarios del objeto-fetiche por antonomasia, el teléfono celular, que permite ignorar olímpicamente al prójimo –en sentido de “próximo”-, usualmente el propio acompañante. Si hubiera que elegir una imagen que expresara la incomunicación de la época actual, seguramente sería la pareja cuyos miembros atienden cada uno a su respectivo celular mientras se ignoran recíprocamente.

En medio de la incomunicación REAL que encontramos por todas partes, resulta evidente que ningún rito anual, por vistoso o costoso que sea, exorcizará aceptablemente al Demonio de la Soledad que nos agobia. Y así nos probemos una tras otra todas las máscaras del Carnaval buscando ser otros y en consecuencia aceptados, finalmente no estaremos haciendo otra cosa que tratar de engañarnos una vez más…

*Imagen(http://fotos.eluniversal.com.mx/)

Fernando Acosta_ReyesFernando Acosta Reyes (@ferstarey - Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.) es fundador de la Sociedad Investigadora de lo Extraño (SIDLE), músico profesional y estudioso de los comportamientos sociales.

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