20 de junio de 2016
Excelente evento resultó el XXXI Congreso Nacional de Tiro Policial organizado por parte del Municipio de Atlixco, Puebla, con el total apoyo del Presidente de esa entidad José Luis Galeazzy Berra, en colaboración de la Asociación Nacional de Instructores de Tiro, Asociación Civil (ANITAC por sus siglas) bajo la total supervisión de su Presidente el Cmte. Fernando Suárez Guerrero.
Desde el primer evento de inauguración fue un total éxito, habiendo contado con la plana mayor del Municipio Atlixquense y como figura central, el General Brigadier Diplomado de Estado Mayor Marco Antonio Guerrero Corona entre otras personalidades Municipales Estatales y Federales y además, con la asistencia de corporaciones policiales de más de 12 estados de nuestro país.
Realmente este evento, como otros que se han organizado con la supervisión del Director General de Gobierno y Seguridad Pública el Ingeniero Javier Machuca Vargas, realza y significa la importancia que las autoridades de ese municipio le dan a sus elementos integrantes de los cuerpos de seguridad que conforman la administración de Atlixco, Puebla.
El hecho de que en el marco de la implementación del nuevo Sistema de Justicia Penal en nuestro país, se esté dando a partir de el primer minuto de este sábado 18 de junio, no obsta, para que Galeazzy Berra baje la guardia en la preparación y apoyo a sus policías, ejemplo que muy pocos ediles han dado en nuestro estado, dos, para ser exactos si nos ponemos a ver toda la operatividad que en materia de capacitación se ha dejado ver en Atlixco de las Flores y en San Andrés Cholula.
En este evento, independientemente de los actos académicos que se llevaron a cabo, también se desarrolló, una competencia de tiro policial con excelentes resultados y con características del orden nacional, con la participación de corporaciones como ya lo mencionamos del orden Nacional, Municipal y Estatal.
De igual manera, se llevó a cabo, la certificación de los nuevos instructores que por sus logros y participación en la preparación del tema en toda la república, se hicieron acreedores al Nivel “C”, “B” y “A”, máximo nivel que otorga esta Asociación, en donde por cierto, se encuentran incrustados ya un buen número de poblanos.
Esto nos llena de orgullo y preocupación al ver la poca seriedad que la mayoría de los secretarios o directores de seguridad de los diferentes municipios le ponen al tema de capacitar a su personal incluyendo en esto a Puebla Capital.
De esta forma, una vez más, se pone a Puebla como un referente y punta de lanza en la capacitación policial, haciendo además evidente que la capacidad de nuestros policía poblanos, es más que suficiente para no necesitar la importación de personas que poco o nada saben de la Seguridad, y por supuesto, al no ser de nuestra entidad, de ninguna manera se comprometen con la seguridad y paz de nuestros ciudadanos.
Por ésta y muchas razones, pensamos que debemos enorgullecernos que a pesar de los malos resultados que nos dan los advenedizos desde época de Eduardo Rivera y el fracaso de su protegido, en su deseo de ser policía de Amadeo Lara Terrón, tenemos mucha madera de donde cortar con lo que en este estado se produce y de que día a día nuestro policías a pesar de los malos tratos y formas que han recibido, no dejan de prepararse mejor día a día, y de que tenemos autoridades municipales que en mucho se preocupan esfuerzan y realizan por nuestra comunidad.
En fin, sí hay alguien que hace algo, ¡Felicidades Puebla!, ¡Felicidades Atlixco! amigos policías… hay gente que se preocupa por mejorarlos.
¿O no?
Juzgue usted
Guillermo Alberto Hidalgo Vigueras.
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20 de junio de 2016
Si algo positivo pudiera rescatase de la campaña política que recién concluyó en el estado de Puebla es haber colocado en la mesa del debate dos temas fundamentales que coadyuvan sin duda al avance de la igualdad entre mujeres y hombres.
Uno de ellos es la violencia política de género y el otro el uso de lenguaje incluyente y no sexista.
Del primero he escrito mucho y no me cansaré de seguir haciéndolo. En esta ocasión abordaré el segundo ellos desde la visión de los estudios de género. De ninguna manera pretendiendo presentar todo lo que ello abarca ya que el espacio no sería suficiente.
Lo hago con el objeto de clarificar que el uso de un lenguaje incluyente trasciende a la vida cotidiana de las mujeres y que de ninguna manera es una “moda” o “viola flagrantemente” lo establecido por el diccionario de la Real Academia Española, no es “cursi” y mucho menos es “torpe” como lo escribía hace poco mi querido amigo Mario Alberto Mejía.
Ya se ha mencionado en innumerables ensayos, investigaciones y análisis que el lenguaje expresa una compleja trama de dimensiones humanas que van desde lo cotidiano y práctico, hasta lo simbólico. El lenguaje también forma un conjunto de construcciones abstractas en las que inciden juicios, valores y prejuicios que se aprenden pero que también enseñan, porque conforman maneras de pensar y de percibir la realidad.
Refiriéndome específicamente a México -aunque ello no significa que en el mundo no esté presente- el lenguaje está lleno de androcentrismo ello produce un conocimiento sesgado de la realidad y coadyuva a la invisibilidad y a la exclusión de las mujeres.
Si además, hacemos uso de un lenguaje sexista, con esa enorme cantidad de formas peyorativas que existen para nombrar a las mujeres, seguimos en la referencia de señalar a las mujeres como subordinadas o dependientes tanto en lo público como en lo privado.
El lenguaje se constituye así, como un medio para evitar justamente exclusiones, intransigencias, injusticias, discriminación y estereotipos.
Pero el lenguaje también es, dinámico y cambiante como las mismas sociedades, de manera que si reconocemos que estas sociedades están integradas por hombres y por mujeres, no es incorrecto ni es redundante, nombrar en femenino y en masculino. Se trata de usar un lenguaje incluyente donde hombres y mujeres se visibilicen.
Para lograrlo sin duda se requiere de cambios culturales. A ello estamos llamadas todas y todos, no continuar la reproducción de esa estructura patriarcal y de relaciones de poder. Bien señala Rosa Cobo “existe un estrecho vínculo entre lenguaje y poder.”
Si el primer derecho de una persona es existir como ser humano y humana, implica el derecho a ser nombradas las mujeres.
¿Existe lo que no se nombra? Me parece que no. Y justamente de eso se trata, dejar de usar solo lo masculino para representar también lo femenino, ya que al excluir a las mujeres, el mensaje que se envía es continuar reproduciendo esa idea errónea de señalarnos a las mujeres como algo secundario en la vida social; todavía más, ésta exclusión es el correlato de la exclusión de las mujeres en espacios relevantes de la vida “Dime como te nombran y te diré como te valoran.”
Dice Débora Tannen (1999) aprendemos el lenguaje conforme crecemos, pero también vamos aprendiendo a nombrar o a no hacerlo desde nuestra formación religiosa, étnica, de clase y, por supuesto, de género.
Siguiendo a Débora Tannen en su libro “El Habla Hace a Nuestros Mundos” para quienes opinan que propuestas como el uso de lenguaje incluyente y no sexista rompe las reglas gramaticales, es válido acotar que la lengua española no ha permanecido inmodificable durante su existencia, ha debido cambiarse de acuerdo con las necesidades de comunicación de sus hablantes. Nunca se ha conservado inalterable e incluso ahora que se tiene un registro muy completo de ella ha podido mantenerse aséptica. La lengua está en constante cambio y son sus usuarios y usuarias quienes impondrán los siguientes cambios como lo han hecho en el pasado, y quienes adoptarán o rechazarán un término, un significado o un uso sobre otro, en función de la necesidad de la sociedad mundial de ser incluyente o no en el futuro de más de la mitad de la población y de la exigencia de esta parte.
Y el periodismo como todas las asignaturas, ocupan un papel muy importante por su incidencia directa. Y es posible que sean incluyentes en el lenguaje ya que no todos los mensajes orales y escritos que recibimos son sexistas y androcéntricos. “Se es incluyente cuando se nombra al colectivo de personas, o a la actividad misma, o los lugares (todos sustantivos epicenos) en lugar de los términos que incluyen la referencia al sexo de las personas. Se es incluyente cuando en los sustantivos comunes, se omiten los artículos o los adjetivos. Se es incluyente cuando se emplea la palabra “persona” o “personas.” Se es incluyente cuando se incluyen las palabras “mujeres y varones.” Se es incluyente cuando se desdoblan las palabras en femenino y en masculino. Se es incluyente y no sexista cuando se nombran las profesiones, cargos, oficios, etc. de acuerdo con el sexo de la persona de referencia. Se elimina el sexismo cuando se nombra a las mujeres por sí mismas y se evita denominarlas por su relación con algún sujeto masculino.” (Hacia un Lenguaje Incluyente, INMUJERES, 2015).
Continuar el proceso de institucionalización del lenguaje incluyente y no sexista, es una lucha que seguiremos dando no sólo las feministas, por fortuna también hoy es tarea de muchos hombres que han reconocido no sólo el haber confinado a las mujeres al ámbito de lo privado imponiéndose ver a las mujeres como inferiores; también, el haber dejado pasar mucho tiempo relegando a las mujeres de los espacios públicos y justificando las relaciones desiguales entre hombres y mujeres solo por lo biológico; asumiendo que nombrar en masculino era suficiente porque era lo “natural” provocando con ello injustas relaciones entre mujeres y hombres.
Hombres, que han clarificado que las diferencias biológicas entre hombres y mujeres no tienen por qué dar origen a la desigualdad entre hombres y mujeres, que por sí misma lleva a la discriminación contra las mujeres y a la construcción de uno de sus estereotipos como lo es, el lenguaje que invisibiliza a las mujeres.
Más de la mitad de la población somos mujeres, la mirada exclusivamente patriarcal nos ha ocultado, nombrarnos es también un acto de justicia, de respeto y de reconocimiento pleno de nuestros derechos de ciudadanía.
Rocío García Olmedo
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Palabra de Mujer Atlixco
@rgolmedo
8 de junio de 2016
Tal y como lo comentábamos la semana pasada, el perfil ciudadano de José Antonio Gali Fayad generó una gran confianza en los poblanos, quienes le otorgaron su voto para que se alzara con la victoria de manera holgada el 5 de junio.
La amplia diferencia entre él y su más cercana contendiente le permitirá comenzar una gestión con la legitimidad necesaria, una vez que no deja duda para una posible judicialización del proceso electoral.
Poco tiempo tendrá que dedicarle al festejo y al agradecimiento a los ciudadanos que lo apoyaron en esta importante etapa de su carrera política, lo que corresponde ahora es la creación de un plan de gobierno.
Son siete meses con los que Tony Gali y su equipo de transición contarán para consensuar, dialogar y conocer las inquietudes de los ciudadanos, plasmándolas en un plan de gobierno que sea incluyente.
Confiamos en la selección de los mejores perfiles que acompañarán a Tony, para conformar un equipo plural, eficiente y sobre todo sensible a las demandas ciudadanas, la experiencia será fundamental para dar respuesta a los ciudadanos.
Si bien es cierto, son 20 meses con los que contará el próximo gobernador, es tiempo suficiente para poner en marcha y cumplir con los compromisos contraídos en campaña y emprender políticas públicas enfocadas al bienestar de los poblanos.
La oposición deberá reconocer el mandato que los ciudadanos otorgaron a Tony Gali, dejar de lado los colores partidistas y trabajar por una sociedad que espera madurez y alteza de miras de su clase política.
Una lectura de los resultados es que hemos dado el primer paso para la ciudadanización de la política. Tony quien no milita en ningún partido político, será un gobernador para todos, con una agenda común y no solo propia, con la experiencia necesaria para conducir al estado a un mejor desarrollo social y económico.
Mientras se consolida el plan para Puebla, que Tony nos ofrece, a la sociedad nos corresponderá, seguir participando, ya que votar no es suficiente, si aspiramos a una vida democrática plena. Que el triunfo de Tony Gali sea para bien de Puebla, pero fundamentalmente para bien de sus ciudadanos.
René Sánchez Juárez es Secretario General de la Federación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (FROC) en Puebla, México.
8 de junio de 2016
Decía Joseph Goebbels que “en la guerra no existen victorias sino distintos grados de derrota.” Lo mismo acontece en la competencia electoral, lo que nos puede dar pauta a un primer análisis del proceso electoral que vivimos en Puebla, pues entre los especialistas de la ciencia política es cada vez más aceptada: Ninguna victoria es para siempre y tampoco ninguna derrota.
La votación no favoreció a nuestra candidata Blanca Alcalá del Partido Revolucionario Institucional. Los ciudadanos poblanos y las poblanas decidieron con su voto, pero no podemos considerarlo como una victoria del candidato oficial Antonio Gali, o, debemos considerar también analizar los distintos grados de nuestra derrota del pasado domingo; para ambos puntos de vista, la mesura debe prevalecer en la interpretación de los resultados.
Blanca Alcalá fue una candidata honesta que se proponía mejorar la calidad de vida de las familias poblanas, que se comprometía con un desarrollo regional equilibrado, con un gobierno sensible y cercano a la gente; asumir los resultados habla del respeto a la decisión ciudadana.
Los comicios poblanos de acuerdo a algunos análisis no pueden ser considerados como un ejemplo de contienda electoral, las leyes electorales que rigen, no fueron la base de la norma que lo regulara.
El uso de campañas de desprestigio, de violencia verbal rindió más frutos que la inteligencia y el debate serio sobre el futuro de Puebla.
Resultado: De los 4 millones 291 mil 93 ciudadanos y ciudadanas registradas en la lista nominal un 55.33% del listado no acudió a votar, el nivel de abstencionismo que acumuló el actual proceso electoral superó al histórico poblano.
Tan sólo 1 millón 775 mil 395 personas (44.67% del listado nominal) ejercieron su derecho a votar y de ellos 67 374 personas (3.79%) lo hicieron para anular su voto. (PREP, 2016).
A pesar de la “gran” coalición que postuló al todavía candidato oficial del Gobierno del Estado Antonio Gali, -que generó una percepción equivocada de fortaleza electoral- en la que se incluyó a los partidos políticos Acción Nacional (PAN), del Trabajo (PT), Nueva Alianza (PANAL), Compromiso por Puebla y Pacto Social de Integración (PSI), sólo obtuvieron de ese millón 775 mil 395 personas que acudieron a votar el 45.5% de la votación: 805 mil257 votos (PREP, 2016).
Esto no puede ser una victoria, incluso se visibiliza una derrota de los partidos políticos coaligados, porque comparativamente con la elección para gobernador cuando contendió Rafael Moreno Valle con una coalición similar -salvo que en esta ocasión no sumó al PRD- obtuvieron, 1 millón 111 mil 318, en la jornada comicial del pasado domingo disminuyó sustancialmente su votación, que se podrá constatar cuando se conozcan los resultados finales, incluso más de uno perderá su registro y otros perderán sus prerrogativas, de manera que 306 mil 061 personas ya no refrendaron el proyecto del gobierno en funciones y tampoco les convenció la propuesta de continuidad del candidato Antonio Gali.
El elevado nivel de abstencionismo representa una derrota más en esta elección y es un elemento que debe ser motivo de un análisis más profundo, sin embargo, un factor que pudo generarlo es la percepción de la intervención directa del Estado poblano en este proceso electoral, percepción que se tuvo desde el inicio pero que fue permeando hasta que fue totalmente comprobable; la ciudadanía fue constatando que no sólo todo el aparato del Estado favorecía al candidato oficial, también que había un exceso propagandístico y fue testigo de las intimidaciones y amenazas -debidamente documentadas- que día a día se fueron incrementando, por lo que esta elección que inicialmente solo había una percepción de la intervención del estado, se convirtió en una elección de estado, generando una falta de confianza en el proceso mismo, que pudo ser un elemento que inhibió la participación ciudadana.
Otro factor del elevado abstencionismo es también la falta de confianza en los partidos políticos que de entrada es una realidad; pero a la cual abonó el alto grado de “guerra sucia o negra” que sin duda inhibe a los ciudadanos en su ejercicio del voto, porque no se logra contrastar propuestas de las diversas opciones que contienden en un proceso, pareciera que solo se contrastan desprestigios.
A partir de estos factores que permearon durante todo el proceso, los partidos políticos tenemos que reflexionar mesuradamente acerca de la alta responsabilidad de quienes participan en los procesos políticos, considerar que por encima de partidos políticos está el interés público y la concordia. Hacerlo mediante campañas que motiven a la ciudadanía a ejercer su derecho a votar. En Puebla lamentablemente, los estrategas del candidato oficial Antonio Gali decidieron hacer uso de una permanente “guerra sucia” en contra de Blanca Alcalá.
Rafael Moreno Valle se impuso sin duda, la elección podrán considerarla como “legal” pero es ilegítima.
Quedan todos los procedimientos que en el marco de la ley fueron presentados por mi partido político (PRI) y los demás partidos que contendieron, a los cuales daremos seguimiento hasta sus últimas consecuencias.
Que si el voto anti-priista superó al voto anti-morenovallista. Que si el contexto nacional jugó en contra de Blanca Alcalá. Habrá que analizarlo, como habrá que profundizar en los factores enunciados, así como en los obstáculos internos y externos. La realidad es que en Puebla hay una sociedad agraviada que decidió no participar y ello debe ser de una gran preocupación para los partidos políticos.
Sigo convencida que Blanca Alcalá representaba la mejor opción para Puebla. Asumir los resultados no implica abandonar nuestros principios, abanderar sus causas es el objetivo ya que son las causas del PRI.
“En la guerra no existen victorias sino distintos grados de derrota.”
El PRI ahora, se avoca a construir una autocrítica objetiva de los diversos escenarios que determinaron el comportamiento de los electores, profundizar en la variable de la discriminación y a la desigualdad asociada a las campañas políticas donde contienden mujeres; encontrar soluciones inmediatas que nos acerquen a la gente para recuperar su confianza, a entender -como lo señala el Presidente Beltrones- el mensaje ciudadano con estos resultados y trabajar de manera inmediata reconfigurando los liderazgos y dando mayor cabida a los sectores.
En la política moderna no solamente basta con arribar a un puesto público, sino que también se requiere la legitimación permanente que otorga el trabajo cotidiano de responder con prontitud y eficacia a las demandas ciudadanas.
Con dignidad pero con decisión en esta nueva etapa, en el PRI asumimos la decisión ciudadana, y haremos valer la confianza que nos otorgaron los casi 600 mil ciudadanos que creyeron y respaldaron con su voto en el proyecto de Blanca Alcalá.
Asumiremos nuestro papel de partido en oposición al gobierno, convirtiéndonos en vigilantes permanentes del cumplimiento de sus ofrecimientos de campaña.
En política no hay victorias permanentes, ni derrotas vitalicias.
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@rgolmedo
Palabra de Mujer Atlixco
rociogarciaolmedo.blogspot.com
1 de junio de 2016
El 5 de junio, los poblanos elegiremos a la persona que encabezará una gestión de gobierno por 20 meses, un periodo de transición que servirá para empatar las elecciones locales con las federales en 2018.
Antonio Gali Fayad, es un “candidato ciudadano”, respaldado por una coalición electoral de cinco partidos políticos. Tony sin tener una afiliación o militancia partidista, ha logrado no sólo el consenso formal de las dirigencias, sino que ha construido una relación política madura e incluyente hacia la sociedad, que garantiza el triunfo de esta coalición en los próximos comicios locales. El caso de Gali es también, un antecedente de que en los futuros procesos electorales, la imagen propia de los candidatos, será un factor fundamental que abone a los partidos políticos que siguen siendo cuestionados por los ciudadanos, por su falta de representatividad y efectividad a la hora de gobernar.
En México los electores prefieren ciudadanos que los representen. En este sentido la candidatura de Gali compite con la figura de “candidato sin partido”, logrando la aceptación de los electores sin militancia, que son una mayoría. Dos segmentos de la población destacan entre los seguidores de Tony, las mujeres y los jóvenes. La expectativa creada por su candidatura ha logrado convencerlos de que su propuesta es lo más cercano a sus demandas de mayor atención y resultados. Las mujeres y los jóvenes en Puebla quieren un gobierno sensible que elabore políticas públicas en su beneficio .
Tony Gali ha desempeñado cargos en la administración pública federal, estatal y municipal y posee una sólida formación académica aunado a su amplia experiencia de
gobierno. Su mayor carta de presentación son los resultados que en corto plazo tuvo en su desempeño como presidente municipal, lo que le ha permitido el reconocimiento a su labor en las diferentes regiones del estado, que ven a la capital y su área metropolitana, como el modelo a seguir para lograr el desarrollo.
Por su experiencia y compromiso en su labor como servidor público, también ha sabido interpretar las demandas de los poblanos y su plan de gobierno para el estado, contempla la atención puntual de sectores vulnerables, como la niñez, las mujeres, los adultos mayores, las personas con capacidades diferentes, los jóvenes y la población indígena. Para cada uno de estos sectores, existe una propuesta puntual a su problemática.
Esta cercanía con la gente se ha visto también en su relación con la sociedad civil, sindicatos y el sector empresarial, con los que ha tendido puentes de dialogo pues ha sabido escuchar sus demandas y les ha dado respuestas viables.
Los resultados de empresas serias que se dedican a medir las preferencias electorales, coinciden en que Tony Galí va al frente de esta elección con más de 10 puntos de diferencia sobre su más cercana contrincante. De confirmarse esta tendencia en los próximos días, el triunfo de Gali, está garantizado y con ello, el resultado será también un buen “bono democrático” para el próximo gobernador. Lo que también da confianza a los ciudadanos en la candidatura de Tony, es su capacidad conciliadora e incluyente, lo que permitirá aprovechar los meses previos a su llegada al gobierno del estado, para reconciliar a los grupos políticos de diversa índole que participaron en otras trincheras. El dialogo y la certeza de los acuerdos, permitirán llegar a la sucesión gubernamental con la confianza de todos los actores y los sectores sociales y políticos en un gobernador incluyente. Esto abonará a la gobernabilidad democrática del estado.
A menos de una semana de las elecciones, ya la mayoría de los ciudadanos han decidido su voto y una gran parte de ellos lo han definido en favor Tony Gali. La percepción de su triunfo, ha superado los resultados “demoscópicos” y es la sociedad en su conjunto, la que opina que Tony Gali ganará, pero sobre todo, que será un buen gobernador, emergido de la sociedad y comprometido con los ciudadanos. Si Tony logra un gobierno ciudadano, gana Puebla y ganamos los poblanos. La sociedad civil pocas veces se equivoca y esta vez no lo hará. El reto es “ciudadanizar a la política” y construir un gobierno incluyente. Estoy seguro que con Tony Gali, ¡sí se puede!
René Sánchez Juárez es Secretario General de la Federación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (FROC) en Puebla, México.