17 de junio de 2013
- Apuntes y Aportes -
Prácticamente en todos los procesos electorales, se espera con mucha expectativa la realización de debates entre los candidatos de los distintos partidos o coaliciones políticas. No obstante, se estima que influyen en muy baja medida para que los electores definan o cambien su voto. En ese sentido, entonces ¿cuál es la función o utilidad de uno o más debates entre los candidatos?
Mediáticamente, sin duda, es un ejercicio interesante por la expectativa que se genera entre los electores de lo que pueda ocurrir durante un debate; desde mi punto de vista, este interés básicamente se genera porque los ciudadanos esperan anuncios o revelaciones extraordinariamente importantes, ya sea que se relacionen con alguna propuesta concreta de gobierno o simplemente porque se refieran a aspectos negativos del o de los adversarios.
Así es que lo que más llama la atención de un debate es la posibilidad de que se den a conocer aspectos negativos de los aspirantes y los respectivos equipos de los candidatos y partidos o coaliciones tengan más elementos para demeritar la labor y la figura del adversario político.
No obstante, por lo general, el esquema o modelo de los debates lo más que permiten es que los candidatos den a conocer sus propuestas sobre temas previamente seleccionados y en el orden que define un sorteo, por lo que más que debate como tal, lo que la legislación en la materia permite es un encuentro que permite que los candidatos difundan sus propuestas más importantes sobre los temas que se estiman son de mayor interés para los ciudadanos.
Justamente por eso es que a veces “la nota” o lo más destacado de un debate no es la exposición de propuestas, sino algún elemento que incluso no es central del debate, por ejemplo, en el debate entre candidatos a la Presidencia de la República en 2012 quien cobró más interés y recibió más comentarios fue la famosa “edecán”.
En otros ejercicios de este tipo, lo que más llama la atención son algunas frases o comentarios en demérito de algún otro participante.
Sin embargo, algunos expertos en temas demoscópicos, señalan que un porcentaje muy importante de posibles votantes tienen definido su voto antes de que inicien formalmente las campañas, y que otro porcentaje importante define su voto un mes antes de las elecciones.
En el caso del proceso electoral de Puebla en este año, el debate se realizará a menos de 20 días de las elecciones, ¿qué tanto podría influir en que alguien defina su voto o cambie su preferencia política? Sin duda, es algo que no podemos predecir, aunque sí valdría la pena que las empresas que se dedican a estudios demoscópicos pudieran realizar un ejercicio para dar respuesta a esta interrogante.
En el caso de la renovación del congreso poblano este será un tema de interés, ya que por primera vez se realizarán debates –por disposición legal- entre los candidatos a diputados locales. Habrá que estar atentos para saber qué ventajas o desventajas representan, qué tanto contribuyen a que los electores tengan más y mejor información para decidir por quién votar y qué retos habría en materia de dar difusión a estos ejercicios.
Hasta pronto.
Juan Carlos Trejo Arenas ha desempeñado diversos cargos en el servicio público en el estado de Puebla, conduce actualmente Voces y Sentimientos de Puebla en Sabersinfin.com








