3 de enero de 2013
Después del regresó el PRI al gobierno federal, no se dieron festejos delirantes como en la época del sistema de partido hegemónico; por el contrario, ha sorprendido la prudencia, quizá hasta humildad, con la cual ha iniciado lo que se ha querido mostrar como una nueva era del priismo gobernante, apuntalando el ejercicio del poder dentro de los marcos institucionales de una sociedad de democracia joven pero sólida. Quizá el nuevo comportamiento tenga como referente los resultados electorales presidenciales con una ciudadanía con preferencias electorales organizada en tercios que pone en el mando a un presidente debilitado, como el mejor equilibrio para frenar las acciones autoritarias. La transformación institucional llevada a cabo en el primer periodo de sesiones de la LXII legislatura, mostró un cambio democrático sin precedente, gracias a la alianza estratégica entre el PAN y el PRD, el PRI puso en la mesa una civilidad jamás mirada. La alianza opositora dio frutos en bien de México.
En el próximo mes de julio habrá elecciones para elegir ayuntamientos y legislaturas locales en: Tamaulipas, Coahuila, Veracruz, Oaxaca, Aguascalientes, Durango, Tlaxcala, Zacatecas, Chihuahua, Hidalgo, Sinaloa, Baja California, Puebla y Quintana Roo. En las elecciones estatales del año 2010 el PAN y PRD formaron coaliciones, por supuesto cuestionadas por el PRI y sus aliados, pero finalmente formaron un sistema de alta competitividad electoral que fortaleció al régimen democrático mexicano y le arrancaron al PRI los gobiernos del Oaxaca, Puebla y Sinaloa. Pero la falta de acuerdos también facilitaron que el PRI recuperara las gubernaturas de Aguascalientes y Tlaxcala e impidieron el triunfo opositor en las gubernaturas de: Hidalgo, Veracruz y Durango.
En principio y con la oposición minoritaria de algunos perredistas, PAN y PRD casi nos han asegurado que irán coaligados a las elecciones estatales, al menos en los tres estados que gobiernan: Oaxaca, Puebla y Sinaloa, lo cual debe entenderse como un ejercicio obligado para proteger a sus gobernadores, ante posibles represalias políticas desde “Los Pinos”; pero ¿qué podría pasar si la coalición se formaliza en los demás estados con elecciones intermedias?
|
Estado |
PAN1998 |
PAN2004 |
PAN2010 |
PRI1998 |
PRI2004 |
PRI2010 |
PRD1998 |
PRD2004 |
PRD2010 |
|
Ag. Cal. |
182,358 |
190,644 |
182,328 |
130,592 |
122,108 |
204,625 |
23,528 |
22,916 |
18,808 |
|
Chih |
417,071 |
345,601 |
423,409 |
497,231 |
529,313 |
600,345 |
54,258 |
44,908 |
21,607 |
|
Dur. |
135,914 |
155,666 |
272,378 |
178,753 |
260,546 |
283,794 |
37,831 |
49,320 |
0 |
|
Hidalgo |
195,094 |
81,193 |
396,561 |
325,871 |
369,719 |
441,571 |
88,447 |
206,540 |
|
|
Oax. |
892,271 |
0 |
0 |
417,421 |
474,758 |
613,651 |
320,045 |
448,264 |
733,783 |
|
Pue. |
406,804 |
642,519 |
1,111,318 |
760,851 |
886,535 |
883,285 |
152,944 |
100,157 |
0 |
|
Q. Roo |
39,250 |
73,277 |
54,277 |
100,325 |
133,456 |
184,398 |
81,571 |
112,393 |
92,130 |
|
Sin. |
270,966 |
416,205 |
576,471 |
394,286 |
427,585 |
515,483 |
144,894 |
38,174 |
0 |
|
Tam. |
234,986 |
339,573 |
339,535 |
484,576 |
621,692 |
678,321 |
141,380 |
78,333 |
31,361 |
|
Tlax. |
27,736 |
146,864 |
193,689 |
142,718 |
142,964 |
231,631 |
150,036 |
119,479 |
24,436 |
|
Ver. |
522,618 |
936,470 |
1,306,811 |
943,227 |
971,725 |
1,392,338 |
345,325 |
784,132 |
433,831 |
|
Zac. |
63,985 |
72,837 |
111,613 |
181,725 |
167,024 |
284,327 |
213,912 |
231,979 |
153,897 |
Resultados de las elecciones de gobernador 1998 - 2010
El cuadro anterior recoge el movimiento electoral de 1998 a 2010 para gobernador, y en principio muestra que la oposición priísta podría asegurar el triunfo en los estados que gobierna, y mediante la creación de un amplio frente opositor, garantizaría alta competitividad para elecciones estatales intermedias sin asegurar la posibilidad de ganar la mayoría en los Congresos; pero eso sí, dicha alianza impediría un retroceso del posicionamiento del voto opositor. Una alianza PAN y PRD, solamente detendría la recomposición del PRI hacia el retorno de su hegemonización y eso sería bastante. Ahora si se amplía con otras fuerzas los resultados podrán ser exitosos para las oposiciones y para el equilibrio del poder público en México.

*Raymundo García García es mexicano, catedrático, investigador y doctor en Ciencia Política.








