Frente a modelos construidos ¿servirán las campañas negras?
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30 de mayo de 2013
Puebla se ha caracterizado por tener elecciones locales controladas, con votaciones administradas, como lo teoricé allá en los noventa del siglo pasado y a Roderic Camp, le encantaron las descripciones de lo que se experimentaba en Puebla  como: dispersión y administración del voto opositor, disminución de la representación política a las minorías, sobre representación del entonces partido hegemónico, y más, aparte de lo que se sumaba a una multiplicidad de formas operativas de destrucción de la libertad de elegir, y lógico atrás estaban construidos modelos previamente institucionalizados por la ley.

Había campañas sucias, sí; ¿funcionaban? no; funcionaba el modelo institucional construido desde el poder estatal. Por cierto, después del triunfo del PAN en diez distritos locales  allá en  1995, en la UDLAP, se conformó un equipo de expertos en comunicación política, de donde Gabriel González Molina destacó con su teoría de la polarización, y por supuesto a los modelos electorales se les adicionó varios ingredientes entre ellos hacer de las elecciones poblanas las más costosas del país. Por cierto este esquema de uso del dinero impacta de manera particular en la lucha por la alcaldía capitalina, ya que tiene una canasta de dinero  proporcional al número de distritos. Si aumenta los distritos aumenta la suma de dinero para las campañas por el ayuntamiento.

En la entrega anterior señalaba que una camisa de fuerza para el PRI, la representa la legislación, que fue hecha en su beneficio y ahora actúa en su perjuicio.  Sobre todo porque a la dispersión del voto anti PRI, se le enfrentó -por lo menos en la Zona Metropolitana- un frente opositor difícil de derribar, dentro de la construcción de un modelo de bipartidismo de alta competitividad aparente, puesto que desde una vertiente histórica y de perspectiva  de comportamiento del voto duro de cada partido político que van en la CPU y la coalición de facto mediante las candidaturas comunes con el MC, PSI y PT, está claro que la Coalición Cinco de Mayo (CCM) deberá esperar otra oportunidad. Ante esta construcción sistémica e institucionalizada legalmente, pregunto tienen caso las campañas negras, tiene caso escuchar tanta tontería producida por nuestra idiosincrasia sustentada en el chisme pueblerino, la respuesta es no, un tajante no para este modelo, los primero derrotados son los especialistas en comunicación política. su deficiencia, desconocimiento de andamiaje institucional.

Pero no todo el estado está así, hay zonas con este modelo y zonas dejadas aparentemente a la lógica del mercado político electoral; esas zonas municipios y distritos  tienen en su centro un modelo de dispersión del voto anti PRI; esto es, van candidaturas de la CCM, frente a la CPU, previamente desgajada para otorgar debilitar su lucha con candidaturas por el MC, el PSI y el PT. En estos terrenos la CCM tiene asegurado su triunfo desde el momento que las elites decidieron dividir el voto anti PRI. Aquí tampoco sirven las campaña negras, la población no le gusta `perder y de antemano sabe quiénes van ganar y solo ratificarán ese escenario.

Existe otro modelo, novedoso por cierto en zonas fuertemente priístas el PRI se dividió entre un priismo institucionalizado y controlado y otro libre. En estos lugares el PRI “libre” está apostado por ganarle al mismo PRI. En este escenario particularmente en el que se conjugan la construcción de un tripartidismo y suficientes recursos económicos para la compra de votos, por supuesto que las campañas negras sí tienen sentido.

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Raymundo García García es mexicano, catedrático, investigador y doctor en Ciencia Política.