24 de mayo de 2013
Desde la perspectiva luhmanniana donde la complejidad de la sociedad actual exige el recurso del sistema cerrado, autopoiético o autorreferencial para la reducción de aquella y sobre todo encontrar el sentido a la vida; que mejor que el proceso electoral poblano de nuestros días, para constatar el cómo lo que antaño fue un proceso de sistemas escasos ha llegado a convertirse en un poderoso multisistema complejo que tiene enloquecidos a los políticos y muy divertida a la ciudadanía, esperando ejercer la fuerza de su poder en la jornada electoral.
El asunto no es para menos, la complejidad de sistemas que conforman el proceso electoral poblano, aunque se pensaba que era un asunto estudiado por el partido con mayor experiencia –el PRI- que fue quien lo impulsó, construyó y sobre todo utilizó en su beneficio, de pronto ha demostrado un sospechosos desconocimiento, fenómeno que saltó a la vista, cuando se estaba produciendo un conjunto de argumentos sustentados en una legislación derogada, olvidando que en febrero del año pasado había entrado en vigor un conjunto de nuevas disposiciones y por ende la incorporación de nuevos sistemas.
Ahora la complejidad que nos inunda se ha redimensionado para producir mayor complejidad, eso es correcto, y esa mayor complejidad ha llevado a la formación de más y más sistemas, unos se mantienen y otros se anulan, pero la complejidad creciente funciona al enloquecer a los humanos que se mueven en el entorno como sus virus, en la latente amenaza de evitar o destruir, o desviar los fines sistémicos políticos, particularmente los político electorales. La complejidad aumenta cuando se procura una confusión creciente o mayor complejidad con la mezcla y falta de diferenciación entre los sistemas integrantes de los procesos federales con los sistemas del proceso electoral.
Como ejemplo tenemos uno, el sistema de veda a los programas gubernamentales; mientras la legislación federal establece una veda de cuarentena que inició este 23 de mayo; el sistema estatal de veda poblano abarca la totalidad del tiempo correspondiente al sistema de campaña. Esta dualidad de sistemas correspondientes a procesos diferentes pero que coinciden en su aplicación y más por la sacudida que sufrió el sistema penal electoral federal y el sistema penal electoral veracruzano, a todo mundo le quedó clara la veda por parte del gobierno federal en las catorce elecciones estatales, pero a los políticos poblanos no les había quedado claro que el sistema estatal de veda del proceso poblano había entrado en vigor desde el primer día fijado por la ley e el cual iniciaban las campañas.
Como el ejemplo anterior, están los sistemas de coalición poblana, y los sistemas de candidatura común poblano. Mientras en el sistema de coalición federal, los nuevos `partidos políticos deben demostrara primero su fuerza electoral para hacerse merecedores a alcanzar el estatus de partido político, en el caso del sistema referente poblano, existe un apapacho a las organizaciones políticas para convertirse en partido como partido do estatal y además contar con la garantía de mantenerse en el futuro. También está ahí el sistema de candidatura común, que por cierto Puebla ya había gozado y experimentado en todas sus perversiones posibles de pactos y traiciones, y el vigente va por el mismo sentido. En suma, para entender la complejidad del actual proceso electoral poblano, los políticos están obligados a comprender la compleja integración de de los sistemas que lo integran.

Raymundo García García es mexicano, catedrático, investigador y doctor en Ciencia Política.








