Éxito de una nueva cultura laboral
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Raymundo García García*


El reconocimiento de los resultados en la negociación por un incremento salarial envidiable a los trabajadores de la empresa VW, no es asunto casual; ha pasado un cuarto de siglo, primero para recibir fuertes reveces el viejo sindicato independiente, aceptar un país de luchas laborales diferentes a las del nacionalismo revolucionario, y en el último lustro, reconocer que la productividad sustentada en la aplicación o dedicación personalizada, conduce a la competitividad y sobre todo a excelentes resultados económicos para los trabajadores, como ha quedado demostrado.


El éxito laboral, de organización, de capacitación, de entrega en las responsabilidades asignadas a cada trabajador en la empresa armadora y sustento legitimador de los salarios pactados, debería de ser un referente obligado para otras empresas, se viene a la mente, aquellas empresas como las dedicadas a la prestación del servicio público de transporte de pasajeros, que amparados en viejas prácticas corporativas y de compromisos políticos fallidos, hoy desesperadamente buscan  la exhumación  del populismo, reclamando que el Estado subsidia su ineficacia empresarial y laboral, bajo el reclamo de un desquiciante incremento del pasaje.

Después de la constitucionalización de la rectoría económica del Estado, de la liberalización de la economía mexicana, del reconocimiento de la iniciativa privada; y sobre todo, de la constitucionalización de un nuevo camino para una nueva cultura laboral sustentada en el concepto de productividad, el sindicato de la empresa VW, fue de los primeros en sufrir reveses para que comprendieran sus trabajadores afiliados, que México había cambiado en materia de política laboral, política sindical, política salarial, y sobre todo en la forma de impulsar las luchas de los trabajadores. Sus movimientos huelguísticos primero fueron  declarados nulos, lo mismo que sucedió con movimientos laborales de otras empresas como Modelo o Chrysler. Por supuesto que también a los sindicatos independientes universitarios, les fue aplicada la misma receta y pasaron un buen de año para comprender el cambio de sentido en el camino hacia la productividad para la competitividad dentro del mercado mundial.

El proceso de reingeniería encaminado en la conformación de capital humano dotado de una filosofía sustentada en la competitividad total y permanente como forma de vida cotidiana, no ha sido fácil su implantación, en el seno de una sociedad tradicional, acostumbrada a la poca o escasa responsabilidad como la mexicana. Así, la presencia de la empresa armadora VW, no sólo ha sido un factor y símbolo del proceso modernizador de Puebla, ni fuente generadora de miles de empleos, o de la movilización de recursos; sino que ha sido una institución en la cual se ha conformado un núcleo de actualización permanente de una nueva cultura del trabajo. La importancia es significativa por el impacto social que produce, aunque, dentro de la transformación de la mentalidad de la clases trabajadora poblana, para actuar dentro de un esquema de mayor responsabilidad y competitividad, existen otras empresas, como aquellas en las cuales tienen como política la contratación de jóvenes estudiosos, que para permanecer en el empleo, tienen la obligación de mantener un promedio de calificaciones también alto si es posible de excelencia, que sea competitivo; como la mejor experiencia de la adquisición de una nueva visión del mundo y de la vida, propia de un contexto que reclama hoy día la globalización.  
Por ello, resulta plausible que los trabajadores poblanos de VW, hayan roto una vez más el tope salarial, por su capacidad productiva y no por gritos, marchas y consigna enajenantes como antaño algunas izquierdas, los animaban. La cultura de productividad de los trabajadores automotrices ojalá se contagie en todas las actividades de la entidad, así se ingresaría a niveles de competitividad, tantas veces prometidos, pero aun no cumplidos por los últimos gobernantes.

*Raymundo García García es mexicano, catedrático, investigador y doctor en Ciencia Política.

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