3 de febrero de 2017
Los priistas de Puebla siguen en shock, aterrados por su inminente derrota en el 2018, se avergüenzan del trabajo de Enrique Peña –como la inmensa mayoría de los mexicanos- y porque no saben cómo aceptar su triste realidad.
Los priistas que estuvieron presentes en la Toma de Protesta de Tony Gali como gobernador de Puebla salieron más aterrados que nunca.
Fueron testigos de que Tony Gali no se moverá ni un centímetro del proyecto de Rafael Moreno Valle para buscar la candidatura del PAN a la Presidencia de México y, a la par, trabajará todos los días para que su esposa, Martha Erika Alonso, sea la candidata el PAN y la primera gobernadora de Puebla en el 2018.
Por eso, en estos dos primeros días de gobierno de Tony Gali, los priistas han quedado mudos.
En los años anteriores no fueron capaces de tomar en serio un papel de oposición y ante Rafael Moreno Valle simplemente agacharon la cabeza y se pusieron de rodillas.
Hoy no sólo les preocupa que Moreno Valle será el coordinador de la campaña de Martha Erika Alonso. Hoy les aterra que Enrique Peña mandó al despeñadero al PRI y no tienen posibilidades reales de ganar ni la Presidencia de México, ni la gubernatura de Puebla o la Presidencia Municipal de Puebla.
Por eso las cartas fuertes del PRI para la gubernatura o la Presidencia Municipal han volteado hacia otras opciones como las candidaturas plurinominales porque competir ante el PAN y MORENA en el 2018 será un suicidio.
Si existiera la eutanasia política, muchos priistas ya la hubieran solicitado.
Es tanto su pánico por el rechazo social hacia el gasolinazo, las marchas multitudinarias contra Enrique Peña Nieto y el crecimiento de Andrés Manuel López Obrador que ya no tiene sentido participar en el proceso electoral del 2018.
Así que ya varios priistas han iniciado el cambio de partido y buscan refugio en MORENA o en las filas del morenovallismo.
No hay más para los priistas locales de Puebla.
Su destino será el fracaso. O la eutanasia política.
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Jesús Morales Rodríguez ya tuvo su primera prueba al frente de la Secretaría de Seguridad Pública con el “levantón” de ocho presuntos policías federales en un hotel de Esperanza que aparecieron muertos en Nogales, Veracruz.
Y le faltaron reflejos.
Ante la gravedad del hecho no tuvo la capacidad de reacción operativa y mediática para enfrentar la crisis. Y tampoco hubo reflejos en el caso de la ejecución del regidor de Quimixtlán. Ya lo dijo Tony Gali, los poblanos requieren de respuestas inmediatas. Así que Jesús Morales ya tiene su primer tache en apenas dos días de trabajo.
Carlos Gómez (@gomezcarlos79) es director del periódico ContrastesdePuebla.com








