Sociedad y Gimnofobia: el Caso Aguascalientes
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29 de agosto de 2014
 
- La Historia Jamás Contada - 
 
El lunes pasado nos enteramos que las Autoridades católicas de esa Ciudad, decidieron no permitir la entrada en sus templos de mujeres que llevaran minifalda o escote pronunciado, aplicándose la medida también a hombres en (pantalones) bermudas. Tal disposición no es extraña en una zona que no ha alcanzado una neta –y sana- separación de las Iglesias –en plural, pues actitudes así no son exclusivas de católicos ultramontanos- y el Estado, sintiéndose aquéllas una especie de poder moral paralelo con derecho sobre los individuos. (Hace años, en una plática informal, una persona me dio la mejor definición de Religión que conozco: “La religión es la moral más la creencia en Dios”.)
 
sexyMuchos recordamos aquí la oficiosa –y a veces patética- Junta de Mejoramiento Moral, Cívico y Material del Municipio y sus recurrentes cruzadas “antipornográficas” (¿?) con que los prohombres de la Derecha local intentaban nulificar los –pequeños- avances en cuanto a libertad de expresión corporal y decisión de qué ver o no de los habitantes, de acuerdo a su propio desarrollo intelectual y cultural. Era el paternalismo represivo de una clase social que se sentía llamada a reinar sobre las otras por “derecho divino”.

Pero no solamente por su intención política más o menos disimulada es la GIMNOFOBIAliteralmente “terror a la desnudez”- de estos (auto)elegidos un asunto de gravedad –en el doble sentido de “seriedad” y “peligro”-, sino también por su efecto sobre las mentes inestables de algunos sujetos psicópatas, a los que induce a atacar a quienes en su delirio ven como portadoras –siempre son mujeres u hombres TRANS- del pecado de la lujuria, ángulo que las distintas Policías se niegan a ver –“see no evil”- en tantos casos de agresiones, incluso mortales.

En 1988, durante una conferencia que di en el entonces Colegio de Psicología de la Universidad -cuando aún no era “benemérita”- con el tema SEXO Y RELIGIÓN, tuve un animado debate con un estudiante católico sobre el cuerpo y sus manifestaciones en ese determinado contexto religioso, descubriendo ambos con sorpresa que no había conflicto fundamental entre las dos posiciones, que finalmente eran compatibles y más que nada una cuestión de información y cultura. Por eso en el caso que dio origen a este artículo, pienso que la actitud denostadora del cuerpo es una mera idiosincrasia de algunos líderes o ministros de culto con una conflictiva personal respecto a su PROPIO cuerpo, que desde su posición de poder proyectan sobre otros, en lugar de entenderla y eventualmente resolverla, para bien no sólo de sus fieles sino de la sociedad entera.

Hará unos treinta años que leí un libro de lo más interesante sobre las vicisitudes del cuerpo a través de la Historia de la Cultura Occidental. Se llama ANATOMÍA DE LA DESNUDEZ y su autor el periodista inglés Paul Ableman. Contrariamente a lo que sugiere el título, no es un texto de Medicina sino de Antropología Cultural, pero nada árido y por eso mismo doblemente recomendable.
 
Fernando Acosta ReyesFernando Acosta Reyes (@ferstarey - Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.) es fundador de la Sociedad Investigadora de lo Extraño (SIDLE), músico profesional y estudioso de los comportamientos sociales.