
Desde sus estudios preparatorianos, Sagrario Linares Melo, alumna de la Licenciatura en Medicina de la BUAP, ha tenido en claro que su futuro está en la ciencia. Un camino que ha abonado, incluso, por méritos propios y la hizo acreedora al Premio Estatal de la Juventud “Vicente Suárez” 2022, en la categoría Logro Académico y Científico. Este año es uno de los cinco seleccionados para la primera misión latinoamericana de investigación análoga de Marte, que llevará a cabo la Astroland Interplanetary Agency, del 1 al 15 de julio, en Santander, España.
La estudiante del Complejo Regional Sur, en Tehuacán, donde cursa el noveno semestre de Medicina, está entre las tres mexicanas seleccionadas para la citada misión (además de una chilena y un peruano) de Astroland, compañía aeroespacial privada que estableció dentro de una cueva en Cantabria, España, su sistema análogo de hábitat humano Ares Station, con tecnologías y habilidades enfocadas a los hábitats en Marte, para probar la supervivencia y capacidad resolutiva del ser humano en situaciones hostiles y de aislamiento.
Para Sagrario Linares, esta misión que promueve la inclusión latina en el medio espacial, la exploración y los futuros asentamientos humanos en el planeta Marte, así como investigaciones que puedan acelerar los viajes interplanetarios, es una oportunidad y un privilegio. Allí realizará la investigación por la cual fue seleccionada: evaluar la adaptación humana al confinamiento del análogo. Así, también, será nombrada “astronauta análoga”.
“Un astronauta análogo es una persona que hace misiones de simulación. Para ello, los análogos simulan la ausencia completa de luz natural y de manera artificial se controlan los ciclos del día y la noche para estudiar el sueño de los tripulantes análogos. También se estudian los cambios fisiológicos, psicológicos y la alimentación a base de productos deshidratados. Otro objetivo es simular situaciones de riesgo para aplicar protocolos de emergencia”, explica la estudiante de la BUAP, seleccionada en 2022 para asistir a la 73 International Astronautical Congress, en Paris, Francia, donde presentó su proyecto “La transgénesis como mecanismo para provocar radioresistencia”.
A poco de finalizar su licenciatura, declara que aún es incierto qué estudios continuará. “Todo puede cambiar en los siguientes meses”, expresa; sin embargo, afirma, “cualquier camino que decida me conducirá hacia la investigación científica. Mi futuro está en la ciencia”.

Hace dos décadas, la BUAP se afilió al Programa Interinstitucional para el Fortalecimiento de la Investigación y el Posgrado del Pacífico, mejor conocido como Programa Delfín, cuyo objetivo es fortalecer la cultura científica a través de una estancia de verano con un investigador. Tal cometido se ha logrado consolidar en la BUAP: hoy, más del 90 por ciento de los estudiantes que efectúan esta estadía continúan su formación en un posgrado.
Así, el Programa Delfín es considerado un semillero de vocaciones científicas, con la participación de 274 instituciones, públicas y privadas, de seis países: 140 de México -entre estas la BUAP-, 105 de Colombia, una de Costa Rica, tres de Estados Unidos, seis de Nicaragua y 19 de Perú. Abarca siete áreas del conocimiento: Física, Matemáticas y Ciencias de la Tierra; Biología y Química; Medicina y Salud; Humanidades y Ciencias de la Conducta; Sociales y Económicas; Biotecnología y Ciencias Agropecuarias; así como Ingeniería e Industria.
Este año la Máxima Casa de Estudios en Puebla será sede de la evaluación de expedientes de más de 10 mil solicitantes a este programa internacional. En esta revisión a ejecutarse en la última semana de marzo participarán 522 académicos adscritos al Padrón de Investigadores de la institución, quienes analizarán la viabilidad de las solicitudes y cumplimiento de los requisitos.
Para el director General de Desarrollo Internacional (DGDI), José Ramón Eguibar Cuenca, “el Programa Delfín es el área de formación y movilidad más importante, para que los estudiantes de licenciatura tengan una experiencia temprana en investigación”.
A diferencia de otros programas, “esta estancia de investigación, de siete semanas, está abierta para jóvenes de cualquier área del conocimiento, quienes sólo necesitan tener el interés de participar en un proyecto que no necesariamente lo tengan en su universidad”, aclaró José Eduardo Espinosa Rosales, coordinador de Proyectos de la DGDI.
Se espera que cerca de mil estudiantes BUAP se postulen este año al Programa Delfín
Para el XXVIII Verano de la Investigación Científica y Tecnológica del Pacífico 2023, a la fecha se han registrado casi 800 estudiantes de la BUAP en siete áreas del conocimiento, principalmente Medicina y Salud (con 274 solicitudes), seguida de Humanidades y Ciencias de la Conducta (82) y Biotecnología y Ciencias Agropecuarias (63). De estos, 59 por ciento son mujeres y 41 por ciento hombres. También están inscritos 319 investigadores como asesores, los cuales recibirán a más de 500 alumnos visitantes.
El interés de los jóvenes por realizar investigaciones fuera de su entorno es exponencial. Al inicio del Programa Delfín, el máximo de participantes de la Máxima Casa de Estudios en Puebla era de 50 alumnos. Este año se estima que más de mil se postulen al cierre de la convocatoria.
Por otra parte, la BUAP es una de las instituciones con el mayor número de visitantes dentro del programa, quienes después optan por regresar a esta Casa de Estudios para realizar un posgrado. Hasta el momento están registrados 271 aspirantes: 58 por ciento mujeres y 42 por ciento hombres. Se estima que esta cifra aumente a más de 800 solicitantes, detalló Vanessa Carreón Ortega, responsable de Proyectos Especiales de la DGDI, así como del Programa Delfín en la BUAP.
La recepción de solicitudes finaliza el viernes 10 de marzo y los resultados se darán a conocer a partir del 1 de mayo. Podrán participar estudiantes que no hayan realizado dos veranos, cursen al menos el cuarto semestre de licenciatura y tengan un promedio mínimo de 8.5. Además, llenar un formato, presentar carta de exposición de motivos y de aceptación del investigador seleccionado, entre otros requisitos.
La estancia será del 19 de junio al 4 de agosto. Posteriormente, tendrá lugar un congreso internacional en Nuevo Nayarit, del 30 de agosto al 2 de septiembre, en el cual podrán presentar sus trabajos en sesiones simultáneas.

Alrededor de 10 mil dosis de Influenza, Tétanos, Doble viral y Hepatitis B serán aplicadas durante la Campaña de Vacunación Universitaria “Prevenir cuenta”, que en colaboración con el IMSS lleva a cabo la Dirección de Acompañamiento Universitario (DAU), del 7 al 10 de febrero, en beneficio de estudiantes, administrativos, directivos y docentes de la BUAP.
Esta jornada se desarrolla en cada uno de los 20 módulos de las unidades de Promoción y Prevención de la Salud, de la DAU, en un horario de 9:00 a 15:00 horas, en cada uno de los cuales se dispone de aproximadamente 500 dosis. El martes 7 se aplicaron en las facultades de Psicología y Filosofía y Letras; este miércoles corresponde a Ciudad Universitaria, en Biblioteca Central y las facultades de Administración, Arquitectura, Ciencias Biológicas, Ciencias de la Computación, Contaduría Pública, Economía, Ingeniería Química e Ingeniería.
A su vez, el jueves 9, en la Escuela de Artes Plásticas y Audiovisuales, en el Complejo Cultural Universitario, y en la Facultad de Lenguas. Finaliza este viernes 10 en las preparatorias 2 de Octubre, Lázaro Cárdenas, Benito Juárez, Emiliano Zapata, Alfonso Calderón Moreno, Enrique Cabrera Urbana y el Bachillerato 5 de Mayo.
Las recomendaciones para el caso de cada vacuna son: en Hepatitis B tener 11 años o más y no estar vacunado; en Tétanos, a partir de 15 años y se aplica cada 10 años; Doble viral, de 11 años o más y no tener la dosis; e Influenza, para quienes tienen de 19 a 59 años y que no se la hayan aplicado en noviembre pasado.

Con la finalidad de aprovechar el viento para hacer funcionar maquinaria agrícola sin combustibles fósiles, académicos de las facultades de Ingeniería y Ciencias de la Electrónica de la BUAP desarrollaron una torre eólica con un sistema de engranes con una capacidad de 1.75 caballos de potencia (H. P.), una cantidad de energía aceptable ya que este tipo de máquinas trabaja con 2 H.P.
Filiberto Candia García, académico de la Facultad de Ingeniería y responsable del proyecto, indicó que el objetivo de la investigación es apoyar a los pequeños productores, principalmente del valle de Tecamachalco, para incrementar la rentabilidad de su producción hasta en 40 por ciento al no depender de equipamientos de alto costo.
Generalmente, los molinos, desgranadoras, trilladoras, empacadoras o picadoras dependen de motores de combustión interna que son accionados por tractores o motores de menor caballaje. De esta manera se pretende sustituir los automotores de combustión interna por energía eólica.
La tecnificación del campo por medio de una fuente alternativa es un reto actual de gran relevancia, por la necesidad de cerrar la brecha que vincula la productividad de los pequeños agricultores con la rentabilidad de las cosechas. Por ello, los investigadores proponen el uso de turbinas eólicas como un elemento motriz para proporcionar en sitio la energía mecánica suficiente para accionar maquinaria agrícola estacionaria.
Para este fin diseñaron una torre eólica con una turbina que produce un movimiento giratorio horizontal, el cual es convertido a giratorio vertical mediante una transmisión de engranes que realiza cambios de bajas a altas velocidades. “Es posible pasar de una velocidad lineal de 4 metros sobre segundo o en su caso de una velocidad rotacional de 740 revoluciones por minuto a 3 mil 800 revoluciones por minuto, que son las velocidades de operación de estas máquinas”, indicó Candia García, doctor en Ingeniería Mecatrónica.
Aunque existen dispositivos de este tipo, como los molinos de viento europeos o las turbinas eólicas para bombeo, la aportación de los investigadores de la BUAP consiste justamente en integrar el sistema de transmisión de potencia para pasar de bajas a altas velocidades giratorias, así como la incorporación de los acoplamientos para operar con maquinaria comercial. Es decir, esta tecnología funciona todo el tiempo, adaptada a los equipos productivos a utilizar.
El también integrante del Cuerpo Académico 328 “Nanotecnología para Aplicaciones en Sistemas Energéticos y Automotrices” comentó que otras de las ventajas de la torre eólica es su fácil adquisición de materiales por parte de los agricultores, es modular para ser armada por ellos mismos y con la menor intervención por parte de un especialista para ensamblar y ponerla en marcha.
Al estar pensada para los pequeños productores, los desplazamientos no van más allá de 50 a 100 metros para trabajar en sitio, ya que es fija, pero puede desplazarse de acuerdo con los periodos de producción y cosecha. El único cambio sería el horario de las actividades, de acuerdo con las condiciones climáticas.
Por el momento, Filiberto Candia García, nivel I del Sistema Nacional de Investigadores del Conacyt, precisó que el prototipo en cuestión se encuentra en trámite de solicitud de patente y la operación del sistema se optimizará, para que la potencia de entrada sea igual a la de salida y de este modo garantizar eficiencias mayores al 70 por ciento de la maquinaria comercial.
El proyecto fue desarrollado con tecnología CAD/CAM/CAE, herramientas de vanguardia para su diseño, simulación y fácil transferencia tecnológica hacia el sector agropecuario.
En el proyecto colaboran Martín Castillo Flores, de la Facultad de Ingeniería, así como Roberto Carlos Ambrosio Lázaro, Javier Flores Méndez e Israel Vivaldo de la Cruz, de la Facultad de Ciencias de la Electrónica.
Además, Guadalupe Jiménez Roano, estudiante de Ingeniería Mecánica y Eléctrica, quien participó en el diseño de la plataforma giratoria, cuyo propósito es que la turbina se adapte a la dirección del viento. En este proyecto, dijo, “aprendí acerca de los procesos de fabricación, mediante un diseño asistido por computadora (CAE) para ser llevado a la realidad. Esto me da una dirección e idea del área en la que quiero desempeñarme”.

El Instituto Politécnico Nacional (IPN) realiza acciones de investigación científica y tecnológica encaminadas a proyectos de innovación que coadyuvan a la solución de problemas de la sociedad, afirmó su director general, Arturo Reyes Sandoval.
Por ello, agregó, el IPN se colocó ya como la segunda institución de educación superior con más solicitudes de patentes a nivel nacional:
“Somos una institución que está constantemente patentando; sabemos que la clave y a donde debemos de llegar es el licenciamiento de estas patentes, las cuales verán la luz a través de empresas o de startups.”
Destacó que el Politécnico impulsa estrategias de internacionalización mediante el intercambio académico, ya que desde su creación hace 87 años, imparte educación de calidad a quienes más lo necesitan.
Durante su participación en la segunda edición del programa Academia-Industry Training (AIT) México que se efectuó en la Residencia del Embajador de Suiza, informó que el IPN cuenta con una matrícula de alrededor de 220 mil estudiantes en los tres niveles educativos.
Destacó que dispone de 20 centros de investigación (en su mayoría con estándares de calidad internacional) y dos Centros de Innovación: en Ciudad Juárez, Chihuahua, y en Papantla, Veracruz, y se trabaja para que haya otro más en Guanajuato.
Estos centros, explicó, brindan apoyo a sectores productivos de las regiones que lo necesitan, a las pequeñas y medianas empresas (pymes) y entidades gubernamentales.
Como parte de las acciones de internacionalización del Politécnico, 128 de sus alumnos realizaron estancias académicas en diversas instituciones educativas de Canadá, y se han entregado becas para Queen Mary University of London, en el Reino Unido, señaló Reyes Sandoval.
El embajador de Suiza en México, Pietro Piffaretti, recordó que la innovación y la colaboración entre la academia y los sectores público y privado son esenciales para el crecimiento económico y competitividad de las naciones.
Puntualizó que, a través del intercambio de conocimiento entre ambos países y el desarrollo de productos innovadores, se dará solución a los retos que enfrenta la sociedad, porque favorece el intercambio de experiencias y buenas prácticas en el sector productivo.
El programa Academia-Industry Training (AIT) México tiene entre sus objetivos apoyar los resultados de investigadores de ambos países para que, a través de esta aceleradora de empresas, se comercialicen productos, establezcan alianzas con la industria o desarrollen planes de negocio.
Durante el evento se presentaron 15 proyectos de científicos de México y Suiza, que ofrecen soluciones y tecnologías de vanguardia en salud digital, inteligencia artificial, cleantech, foodtech, entre otros.
El egresado de la maestría en Ciencias Biomédicas y Biotecnología Molecular de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas (ENCB), Unidad Santo Tomás, Javier Arturo Sánchez López, explicó que desarrolla un dispositivo que se coloca en el tanque de gasolina o diésel de los vehículos para producir hidrógeno bajo demanda, ya que la combinación de ambos reducirá el consumo de combustible y la emisión de contaminantes.
Sánchez López trabaja en una empresa suiza establecida en aquel país, para que, una vez concluido el proyecto, se implemente en el parque vehicular mexicano.