Se cumplen 36 años del sismo de 1985 (Artículo y Vídeo)
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18 de septiembre de 2021

ConoSER Bien

In memoriam de Margarita, Julio y Jorge Abraham, descansen en paz.

 

Los terremotos son inspectores de la honestidad arquitectónica.
Juan Villoro.

La República Mexicana es un país por naturaleza altamente sísmico. Esto se debe a que está situada en una de las regiones sísmicamente más activas del mundo, enclavada dentro del área conocida como el Cinturón Circumpacífico donde se concentra la mayor actividad sísmica del planeta y la energía acumulada en su interior es liberada en forma de temblores, sismos, terremotos y erupciones volcánicas.

La alta sismicidad en el país es debida principalmente a la interacción entre las placas de Norteamérica, la de Cocos, la del Pacífico, la de Rivera y la del Caribe, así como a fallas locales que corren a lo largo de varios estados, aunque estas últimas menos peligrosas. La Placa Norteamericana se separa de la del Pacífico, pero roza con la del Caribe y choca contra las de Rivera y Cocos, de aquí la incidencia de sismos.

En años geológicos este proceso ha ido moldeando la forma del territorio mexicano, haciendo visibles sus cordilleras, volcanes, nevados y valles. En la actualidad este proceso continúa y por ello su morfología es cambiante.

El jueves 19 de septiembre de 1985 a las 7.19 horas, un fuerte terremoto de magnitud 8.1 en la escala de Richter, desplomó cientos de edificios y casas y les costó la vida a miles de personas en la ciudad de México y otras partes del país. Los servicios críticos, como las comunicaciones, electricidad, agua, etc. fallaron en ese momento debido a la falta de sistemas y equipos adecuados.

El Centro de Instrumentación y Registro Sísmico (CIRES) estimó que el terremoto del 85 tuvo una duración de casi cuatro minutos, de los cuales, un minuto y treinta segundos correspondieron a la etapa de mayor movimiento.

Fue la Ciudad de México la que resultó con más daños ya el terremoto la destrozó, dejando un total de entre 15,000 y 20,000 muertos según las cifras oficiales, y cerca de 4 mil personas fueron rescatadas con vida de entre los escombros. La réplica aconteció un día después, la noche del 20 de septiembre, el cual también tuvo gran repercusión para la capital al terminar por colapsar estructuras y edificios dañados el día anterior.

Expertos, medios y autoridades han coincidido en que el terremoto de 1985 ha sido el evento natural más mortífero del que la historia de México tenga registro, en especial en la capital, hoy Ciudad de México. Los daños materiales causados por el gran terremoto se calcularon en unos 8 mil millones de dólares, y se estima que casi un millón de personas se vieron obligadas a dejar sus hogares.

Ante la reacción tardía de las autoridades, quienes se vieron rebasadas por la magnitud del desastre, los ciudadanos se organizaron en brigadas improvisadas de rescate. El temblor de 1985 se considera como el episodio que derivó el nacimiento de la sociedad civil en México. Se rescatan algunos comentarios sobre la solidaridad de los capitalinos:

“Por todos lados surgieron brigadas de rescate de aquellos que desinteresadamente ofrecieron algo más que sus propias manos. Crecía a cada momento la incertidumbre y luego la desesperación, no había picos, ni palas, ni marros, mucho menos maquinaría o aparatos especiales para las labores de salvamento; hospitales y ambulancias no se daban abasto, mientras que la escasez de medicamentos y sangre tuvieron como consecuencia la pérdida de muchas vidas que pudieron ser salvadas”.

“Aparecen entonces las primeras respuestas a la desgracia: se desborda la generosidad y el apoyo internacional. El presidente de Cuba, Fidel Castro, fue uno de los principales; le siguieron dirigentes de la ONU y los presidentes de Argentina, Colombia, Estados Unidos, España, Nicaragua y Venezuela, entre otros”.

La noche del viernes 20, el día de la réplica de 7.5 grados Richter, miles de habitantes del Distrito Federal, atemorizados ante la posibilidad de un nuevo temblor, durmieron fuera de sus casas en albergues improvisados y campamentos ubicados en parques, camellones, aceras y, en menor medida, en instalaciones públicas.

Se evidencia cómo tras el terremoto que sembró la desolación en México, una ola de solidaridad espontánea conmovió dentro y fuera del país. De manera instintiva, quienes estaban cerca de los derrumbes, corrieron a quitar, a veces con las manos desnudas, los escombros para buscar a gente atrapada. Se formaron cadenas humanas: jóvenes y adultos, solos o en grupo, con palas, cubetas, guantes o su simple empeño de buscar y rescatar sobrevivientes.

A partir del temblor del 19 de septiembre de 1985, el 6 de mayo de 1986 se establece el Sistema Nacional de Protección Civil y el Programa de Protección Civil. El 12 de mayo del 2000, se publicó en el Diario Oficial de la Federación la Ley General de Protección Civil.

Es el 22 de agosto de 2001 que la Comisión Permanente del Congreso de la Unión emitió un acuerdo en el que solicitó al Ejecutivo Federal que el día 19 de septiembre de cada año, fecha en que se conmemoran los sismos del mes de septiembre de 1985, sea considerado Día Nacional de la Protección Civil, así como que se realicen simulacros de evacuación en las Dependencias del Gobierno Federal.

En consecuencia, se publica en el Diario Oficial de la Federación el Decreto en el que se declara "Día Nacional de Protección Civil", el 19 de septiembre de cada año.

Jorge A. Rodriguez y Morgado (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.) ingeniero y comunicador. Conduce el programa conoSERbien en sabersinfin.com
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