Un día como hoy, pero de 1861, falleció Francisco González Bocanegra, creador de la letra del Himno Nacional Mexicano
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11 de abril de 2021

ConoSer Bien

 

El amigo ha de ser como la sangre, que acude luego a la herida sin esperar a que le llamen.
Francisco González Bocanegra

Un día como hoy, 11 de abril, pero del año 1861, muere Francisco González Bocanegra, poeta lírico, dramaturgo, crítico teatral, orador, articulista y creador de la letra del Himno Nacional Mexicano, uno de los tres símbolos patrios, (la Bandera y el Escudo son los otros), cuya música estuvo bajo la autoría del compositor Jaime Nunó. Se dice que el Himno Nacional Mexicano es el segundo más bello del mundo, sólo por detrás de La Marsellesa de Francia. Sin embargo, no ha existido un organismo que avale este dicho.

González Bocanegra nació el 8 de enero de 1824, en San Luis Potosí, México. Hijo de José María González Yáñez, de nacionalidad española, militar al servicio del ejército realista, y de Francisca Bocanegra y Villalpando, nativa de Pinos, Zacatecas; hermana de José María Bocanegra, ministro de Relaciones Exteriores en el gabinete de don Vicente Guerrero. La familia abandonó el país por la ley que decretó la expulsión de los españoles en 1827.

El 28 de diciembre de 1836, la familia González Bocanegra regresó a México, a la ciudad de San Luis Potosí, donde el joven Francisco se dedicó al comercio y en 1846 se trasladó a la ciudad de México, donde publicó sus primeros poemas. Trabajó además como administrador general de caminos, censor teatral y director del diario oficial.

Guadalupe González del Pino Villalpando, su prima y prometida, escuchó que el entonces presidente Santa Anna había lanzado un concurso para componer el himno. Era noviembre de 1853 y ella, conociendo el talento de su novio, decidió alentarlo a que participara. Para su sorpresa, el intelectual se negó, el poeta no quería escribir las estrofas.

Él nunca se hubiera decidido a tomar la pluma y el papel para componerle una canción a la nación de no ser por una mujer. Toda su vida había escrito reconocidos textos, pero todos inspirados en el amor romántico y en las mujeres que conocía a través de su vida. Creyó no poder inspirarse para escribir para un país, ni le agradaba la idea.

Pero Guadalupe insistió. Ella sabía que haría un gran trabajo, por lo que no quitó el dedo del renglón. La convocatoria sólo permanecería abierta por 20 días, por lo que se tenían que dar prisa. Lo intentó de muchas maneras, pero Bocanegra no aceptó. Hasta que agotó su último recurso: encerrarlo y no dejarlo salir hasta que hubiera escrito las estrofas.

En un cuarto lleno de libros sobre la historia de México, en su casa ubicada en Santa Clara, ahora Tacuba 48 en la alcaldía Cuauhtémoc, dejó al poeta bajo llave durante horas. La única manera en que podría salir de ahí sería enseñándole a su prometida que había terminado con su labor.

La osadía del dramaturgo lo llevó a lograr los versos del Himno Nacional en tan sólo cuatro horas. Fue así como su trabajo resultó ganador del concurso entre 15 composiciones y ha sido entonado por cientos de años. No tuvo un premio material, pero sus letras han sido entonadas por muchos años.

Las estrofas fueron publicadas en el Diario Oficial de la Nación el 3 de febrero de 1854. El 12 de agosto del mismo año, Jaime Nunó Roca, español, director de una banda de guerra y amigo de Santa Anna, ganó con la composición musical “Dios y Libertad" para acompañar las palabras de Bocanegra.

El Himno fue entonado por primera vez el 15 de septiembre de 1854, en el Gran Teatro de Santa Anna, por los cantantes italianos: la soprano Claudia Fiorentini y el tenor Lorenzo Salvi, bajo la dirección de Giovanni Botesini.

Pero los mexicanos sólo pudieron escucharlo durante un año. En 1855 los liberales llegaron al poder y pidieron que se dejara de tocar la pieza. Fue hasta que Porfirio Díaz usó la silla presidencial en 1876 cuando volvió a sonar en ceremonias oficiales. Actualmente ya ha sido traducido a 12 lenguas indígenas.
El poeta se casó el 8 de junio de 1854 con su prima Guadalupe González del Pino, teniendo con ella cinco hijas. Siguió dedicado a sus empleos públicos, hasta que, perseguido por los enemigos de la administración que servía, en 1861 tuvo que refugiarse en la casa de un amigo.

Separado de su familia, Francisco González Bocanegra enfermó de tifus, falleciendo en la Ciudad de México, el 11 de abril de 1861, a los 37 años, sus restos fueron sepultados en el panteón de San Fernando y después trasladados al panteón de Dolores en 1901.

En 1932 por acuerdo presidencial sus restos fueron depositados, junto a los del músico Jaime Nunó, en la Rotonda de los Hombres Ilustres. Y diez años más tarde se exhumaron para ser colocados en una urna, con el fin de recibir un homenaje póstumo en la Plaza de la Constitución. Finalmente, el 11 de octubre de 1942 sus restos fueron inhumados y colocados de manera definitiva en la Rotonda de los Hombres Ilustres.

Un modesto homenaje al joven poeta que tanto prometía.


Twitter @jarymorgado
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