Historia y filosofía sobre la sal (Artículo)
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11 de octubre de 2020

 

ConoSer Bien

El poder de la sal

 

Debe haber algo extrañamente sagrado en la sal: está en nuestras lágrimas y en el mar. Gibran Jalil Gibran

 

La sal o cloruro de sodio (NaCl) es un producto cuyo uso está generalizado en toda la gastronomía y la industria mundial, bien sea como condimento, como conservante para los alimentos o en sus usos no alimentarios. Su historia ha estado unida a las grandes transacciones comerciales que su legado aún hoy se conserva en los nombres de lugares como la prehistórica Route du Sel en Francia o la Vía Salaria de la antigua Roma. La sal es el condimento más antiguo usado por el hombre.

La palabra sal viene del latín sal, salis -sal. El término “salario”, utilizado en la actualidad, proviene del latín “salarium argentum” ya que durante un largo período la sal fue utilizada como moneda. Era empleada como forma de pago a los legionarios romanos. Hubo tratados en la Antigua Grecia que incluían intercambios de sal por esclavos, dándole una real importancia. En la cultura de los pueblos antiguos, la imagen de la sal va unida a los conceptos de fidelidad y hospitalidad, de la amistad y de la mutua confianza.

Desde la antigüedad la sal ha sido clave para el ser humano, tanto, que muchas poblaciones se asentaban cerca de los depósitos de sal para controlar su comercio. El descubrimiento de la sal se les atribuye a los chinos, se cree que ocurrió hace aproximadamente 4700 años. Se dice que en una travesía realizada a través de un salar se observó que los cadáveres de los animales se conservaban gracias a la sal.

El uso de la sal como alimento se remonta a 2670 a.C. a la época del emperador chino Huangdi. Una de las primeras salinas verificadas para su uso en la alimentación humana es en el norte de la provincia de Shanxi. Las primeras extracciones de sal mediante procesos elaborados se remontan a la época de la Dinastía Xia en los años 800 a.C.

En Occidente se han encontrado momias preservadas con las arenas salinas de los desiertos de Egipto que datan de 3000 a.C. Los usos que se hacían en el Antiguo Egipto incluían tanto los culinarios como los ritos funerarios. La sal egipcia provenía de las salinas solares ubicadas en las cercanías del delta del Nilo, pero también del comercio entre los puertos de las primeras culturas mediterráneas, en especial de Libia y Etiopía.

Los egipcios ya eran expertos en la exportación de alimentos crudos, pero gracias a la sal y a sus propiedades de conservación consiguieron expandir el número de alimentos comercializables, convirtiéndose en los primeros exportadores de pescado en salazón de la Antigüedad.

En China y en la India, desde la Edad Antigua, según Plinio, los soberanos tuvieron más beneficios del impuesto de la sal que de las minas de oro. La fuente de ingresos que representaba la sal queda patente en el hecho de que, al igual que en Egipto, en Bizancio o en Chipre, en todo el imperio romano, las salinas eran propiedad del Estado.

La sal ha jugado un papel importante en la historia libertaria de los pueblos, se dice que el impuesto a la sal fue uno de los detonadores de la Revolución Francesa. Otra revolución ligada a la sal fue la de la India promovida por Mohandas Karamchand Gandhi como respuesta pacífica a los punitivos impuestos por la sal que imponían los británicos a su colonia. Fue el principio del fin del gobierno británico en la India.

En la revolución china, un aspecto importante de la lucha entre los ejércitos de Chang Kai-Shek y los de Mao Tse-tung fue el bloqueo del suministro de sal que los primeros ejercieron sobre Mao, hasta que éstos pudieron obtener sus propias fuentes de sal.

El simbolismo de la sal es un tema de difusión universal cuya presencia fue constante e ininterrumpida desde la Prehistoria hasta nuestros días. Dentro de la liturgia católica la sal se considera símbolo de pureza, de ahí que, en la ceremonia bautismal, el bautizado reciba unos granos de ese mineral para asegurar su alegórica purificación. Remontándonos a los tiempos bíblicos, Yahvé es el primero en utilizar la sal para refrendar el pacto de amistad (Núm. 8:19) y en análogos términos se dirige Abías a los judíos (II Crón. 13:5).

Se presume que esta es la razón que tiene el poder de la sal de proteger de malas vibras y otros enemigos malignos, quienes tienen horror de ella. La misma propiedad ayudó a establecer la asociación entre la sal y la inmortalidad; de ahí su relación con la costumbre de usar sal para embalsamar. En el antiguo Egipto, la sal y una vela encendida, representó la vida y se ponía encima de un cuerpo muerto para expresar el deseo de prolongar la vida del difunto.

La gran importancia atribuida a la sal condujo a considerarla con poderes sobrenaturales, y ha sido ampliamente empleada en procedimientos mágicos. Su función principal estaba relacionada con apartar la influencia del espíritu maligno. La sal detestada por los demonios es casi un pensamiento universal. La sal ha sido uno de los productos encantadores contra el poder del diablo, de magos, de brujas, del mal de ojo, y en general de las influencias negativas. También, se dice, se usó para prevenir las almas del muerto en el más allá devolviéndole a la tierra y asegurándole la paz en el purgatorio.

La creencia de que determinadas sustancias pueden librarnos de las acechanzas de los malos espíritus y atraer sobre nosotros toda clase de venturas existió ya entre los hombres de las más primitivas civilizaciones. Estrechamente unido al concepto de incorruptibilidad, está su uso para promover la fecundidad o evitar la impotencia. Este poder milagroso queda reflejado en la costumbre en distintos lugares de Europa de poner sal en los bolsillos del novio para evitar la impotencia.

Se cree que el usar sal para limpiar las energías negativas mediante un baño con agua salada podría ayudar a renovar el campo energético, así mismo, un vaso con agua y sal debajo de la cama es bastante conocido y se ha transmitido de generación en generación para impedir el mal de ojo, evitar energías envidiosas o recuperarse más rápidamente de enfermedades.

Estamos tan acostumbrados a la presencia de la sal, amable lector, que nos hemos olvidamos de su amplio y polifacético contenido simbólico.

Juzgue usted.

 
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conoSERbien; www.sabersinfin.com

 

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